sábado, 28 de agosto de 2010

Presencia

La veía andar por la casa en penumbra y  la notaba triste, abatida y con un aspecto  inusualmente descuidado.
Hacía varios días que sus hijos se habían ido y se había quedado definitivamante sola. Le prometieron volver - pensó - pero ellos tenían sus vida, sus familias, sus trabajos - los disculpó enseguida.
Estaba sentada ante el espejo del tocador cuando sintió un ruido a su espalda, se dio la vuelta y vio en el suelo el portarretratos en el que estaban las fotografías de sus tres hijos. Casi con vergüenza por su ocurrencia, dijo en un susurro:
- ¿Estás aquí?
El cuadro con su fotografía de recién casados se giró en la pared hasta quedar colgado por una de sus esquinas.
Las lágrimas desbordaron sus ojos al mismo tiempo que en su cara se dibujaba una gran sonrisa.
- Espero que aprendas pronto a comunicarte mejor - dijo en voz alta - o arruinarás nuestra casa.

8 comentarios:

Maite dijo...

Buena mezcla de ficción, aflicción e ironización :-D Un abrazo

Avelino Vallina dijo...

Gracias, Maite, por tu, como siempre, amable comentario.
Saludos.

Torcuato dijo...

Toque de atención desde el más allá.
Me ha gustado mucho.
Un saludo.

Avelino Vallina dijo...

Torcuato, gracias por tu comentario.
Saludos.

Patricia dijo...

¡yo también así lo espero! Me alegro por tu personaje.

Saludos cordiales

Avelino Vallina dijo...

Hola, Patricia. Si lees el siguiente, "Ausencia", verás que las cosas no mejoran.
Gracias por tu comentario.

Manuel dijo...

Explicarle inteligencia emocional a los muertos.

Avelino Vallina dijo...

Difícil tarea, Manuel.
Saludos.