sábado, 7 de julio de 2012

Las movilizaciones de la minería terminarán en tragedia


Las protestas de los mineros del carbón ya duran más de un mes y la violencia, sobre todo en Asturias y, algo menos en León, sigue aumentando.
Con el escenario de la reconversión minera, que dura ya treinta años, y la justificación de los recortes adoptados por el gobierno, vemos cómo dos grupos de trabajadores se enfrentan a diario. Los mineros creen defender sus puestos de trabajo y el futuro de las comarcas mineras, cuando, en realidad, están siendo utilizados por las empresas mineras que han venido obteniendo sustanciosos beneficios con subvenciones al carbón e indemnizaciones por el cierre de explotaciones. Tampoco son ajenas otras empresas que se han beneficiado de la lluvia de millones que caía sobre las regiones mineras con el fin, supuesto, de reconvertir las comarcas mineras.
También son actores importantes, aunque ahora voluntariamente apartados del foco, los políticos que han manejado esos fondos para sus propios intereses políticos.
Y, como no, los sindicatos mineros que han manejado fondos y subvenciones a su antojo pensando siempre en sus propios intereses y nunca o casi nunca en los de los trabajadores y las comarcas que decían defender.
El otro grupo lo forman las fuerzas del orden, policía y guardia civil que, si juzgamos por las opiniones de algunos, parecen ser seres irracionales que disfrutan con la violencia.
Pero ellos obedecen órdenes, hacen su trabajo, el que les ordenan sus superiores y, afortunadamente, hay imágenes suficientes de la violencia de los mineros como para poder mantener, siendo mínimamente honesto, que utilizan la fuerza de manera desproporcionada.
Cohetes dirigidos utilizando tubos como lanzaderas, pelotas de golf, bolas de rodamientos disparadas con gomeros (tirachinas), barricadas en las vías del tren, en las autopistas... Las imágenes son espeluznantes y la pasividad, cuando no complacencia, de políticos y sindicalistas, es lamentable, negligente y, aunque llegado el momento lo nieguen, cómplice.
Ya ha habido varios heridos, algunos de gravedad, no sólo entre agentes de la guardia civil, algo que, curiosamente parece no preocupar a nadie, como si por ser agentes de la guardia civil ya no tuvieran derechos y cualquier tropelía que sufran estuviera justificada.
También ha habido  heridos “civiles” cuyo coche o el tren en el que viajaban ha chocado contra una barricada o ha sido impactado por un cohete lanzado por los mineros.
No hay que ser vidente para saber que no está lejos el momento en el que se producirá una víctima mortal. Será un policía o un guardia civil, un minero, un manifestante (no todos son mineros) o una persona ajena al conflicto, pero la estadística nos dice que terminará por ocurrir. Y cuando suceda veremos, como tantas otras veces, a políticos y sindicalistas ponerse de perfil y condenar la violencia con tanta hipocresía y desfachatez como ahora callan o alaban la lucha de los mineros y condenan la actuación de las fuerzas de orden público.
La sinrazón y la desvergüenza no tiene límites. Al tiempo.

sábado, 30 de junio de 2012

La quiebra del estado


La política hace tiempo que, en España, se ha convertido en una actividad perversa, pero con la llegada de la crisis y su agudización de los últimos meses se ha puesto del todo en evidencia.
Se aprueban recortes de todo tipo para los ciudadanos con la excusa de que es inevitable para disminuir los gastos del Estado y atajar el déficit, pero se mantienen intactas las estructuras hipertrofiadas de una administración tan ineficaz como desmesurada.
No se busca corregir los defectos de base de una estructura estatal insostenible económicamente, ineficaz y que tiene como fin primordial colocar a los militantes y simpatizantes a fuerza de crear cientos de organismos, entes, empresas públicas y semipúblicas, patronatos y cualquier tipo de organización a la que destinar recursos cuyo objetivo principal es pagar buenos sueldos a los amiguetes colocados en ellos.
En estos meses de recortes de servicios, subidas de impuestos e incremento de precios de productos regulados no se ha tomado ni una sola decisión que afecte de manera sustancial a esa estructura que nos asfixia económicamente y que nos complica la vida con obligaciones absurdas.
Con la apariencia de una administración moderna mantenemos unos funcionamientos propios del siglo XIX, en los que todas las obligaciones recaen sobre los súbditos (que nos ciudadanos) y todos los derechos sobre la administración.
Los políticos se empeñan en mantener esa maquinaria funcionando a costa de los impuestos de los ciudadanos y a pesar de que la misma es un lastre para éstos y para el desarrollo de sus proyectos empresariales.
Los organismos de control, con el Banco de España como paradigma, se han demostrado totalmente incapaces de ejercer la función reguladora para la que fueron creados. Las Cajas de Ahorros fueron llevadas a la quiebra por una gestión suicida; muchos bancos están al borde de la quiebra, cuando no quebrados, por una errónea política de riesgos. Los oligopolios acuerdan precios saltándose las leyes de la competencia. Las empresas eléctricas consiguen de los gobiernos reconocimientos de deudas por unos déficit de tarifas que ellas mismas establecen y fichan a expresidentes y a exministros en una sospechosa y odiosa colusión de intereses que a cualquier ciudadano con unos índices de moralidad en los límites de lo normal sólo pueden que repugnarle.
Las Cajas de Ahorros han sido arruinadas por unos gestores que han creído que los libros de cuentas lo aguantan todo y que el dinero caía del cielo y que antepusieron sus intereses políticos por encima de la solvencia y el futuro de las entidades que dirigían. Pero, además, las esquilmaron con sueldos millonarios, contratos blindados y planes de pensiones que avergonzarían a cualquier persona decente.
En definitiva, los gobernantes de nuestra democracia, que surgió tras una modélica transición desde la dictadura, han llevado a nuestro país a la ruina e, incapaces de reconocer sus errores, el alcance de los daños y la imposibilidad de continuar con este modelo de Estado, se mantienen empecinados en el error haciendo que los contribuyentes paguemos las consecuencias sufriendo los recortes de los servicios y el aumento de los impuestos.
¿Hasta cuando vamos a consentir que se salgan con la suya?

sábado, 16 de junio de 2012

No es el fin del mundo, pero sí el de nuestras familias

Dejo el enlace al artículo de Roberto Centeno en Cotizalia que lleva el título de este post. Es imprescindible leerlo para saber por qué estamos como estamos y lo que nos espera.

domingo, 10 de junio de 2012

La inadmisible forma de "lucha" de los mineros


Los mineros del carbón están en huelga desde hace 11 días. ¿Motivo? El fundamental, que el gobierno ha rebajado unilateralmente el importe de los Fondos Mineros, fondos que tienen como fin la reindustrialización y mejora de las comarcas mineras para compensarlas por la disminución del sector de la minería del carbón.
Vaya por delante que no me opongo a que los mineros reivindiquen lo que crean necesario para ellos como trabajadores y para sus comarcas. Con lo que no estoy de acuerdo es con la forma en la que están llevando a cabo sus protestas. Pero antes, hagamos un poco de historia.
La minería del carbón lleva en España 30 años en reconversión. Se dice pronto, pero 30 años son muchos años y esos años han estado (y aún lo están) llenos de dinero público empleado en prejubilaciones y en planes de formación, empleo, reindustrialización y mejora de las comarcas mineras.
Los resultados de todo ese dinero, salvo el destinado a prejubilaciones que ha permitido mantener el poder adquisitivo de los trabajadores excedentes del sector y, por tanto, cierto nivel de consumo en las comarcas (digo cierto porque muchos prejubilados no se han quedado a vivir en las comarcas mineras) el resto ha servido para bien poco. En muchos casos se ha dejado la decisión de las inversiones en manos de los sindicatos y éstos, no se les puede reprochar, no han sabido acertar en las proyectos. Uno de los ejemplos más destacados fue la construcción de un campus universitario en Mieres.
Pero no sólo se han empleado mal, es que ni tan siquiera se han aportado proyectos suficientes para emplear todos los fondos previstos. De hecho, el recorte del gobierno ha consistido en reducir este año la cantidad de esos fondos al importe adjudicado el año pasado.
El resultado de todo esto es que como los recursos, por grandes que sean (que lo han sido) son finitos, lo que se emplea en unas cosas no se emplea en otras y así tenemos que 30 años después y con el horizonte del 2.018 señalado por la UE como el fin de la minería del carbón en España, las comarcas mineras están más depauperadas, empobrecidas y sin alternativas de empleo que nunca.
Y ahora los mineros salen a la calle y vuelven a hablar ellos, los partidos de izquierdas y un buen número de personas de solidaridad y lucha justa por sus derechos, pero nadie se cuestiona la justicia de esa lucha. Los mismos que cuando los que hacen huelga son los maquinistas de RENFE, los controladores aéreos o los pilotos de Iberia, se cansan de hablar de trabajadores privilegiados que toman por rehenes al resto de ciudadanos, se muestran ahora complacidos con la “lucha solidaria de los mineros”.
Y esta es la parte de la historia con la que no estoy de acuerdo. Los mineros pueden ser muy solidarios con ellos mismos, pero en absoluto con el resto de trabajadores. No he visto un solo minero en la calle estos últimos cuatro años mientras los trabajadores de la construcción se iban uno tras otro al paro hasta formar una buena parte de los cinco millones de parados que tiene España.
Los mineros salen a la calle impiden la libre circulación de mercancías y personas si importarles los problemas de los demás. Estudiantes que no pueden acudir a los exámenes finales, enfermos que no pueden acudir a consulta o a tratamiento, otros trabajadores que no pueden acudir a su trabajo...
Los trabajadores que padecen los cortes de carretera no tienen, ni tendrán nunca, la seguridad en el empleo que tienen los mineros de Hunosa, no tienen, ni tendrán nunca sus condiciones económicas, ni tienen, ni tendrán nunca la seguridad de acceso a unas prejublaciones de privilegio a los 42 años.
Y si alguien va a argumentar el peligroso y penoso trabajo de los mineros, ya me adelanto a decirle que sí, pero que no es más penoso o peligroso que el de los trabajadores de la construcción (sólo hay que repasar las cifras de siniestralidad laboral de cada sector) o que el de los pescadores, y ni unos ni otros tienen las condiciones económicas o de acceso a la jubilación de aquellos.
Y termino como empecé, no discuto el derecho de los mineros a luchar por lo suyo o por lo que creen que es mejor para sus comarcas, aunque estén equivocados, pero no puedo estar de acuerdo en que su lucha se lleve por delante los derechos de los demás.
Y para terminar, algo que ilustra bien lo que algunos esconden tras la lucha de los mineros. Esta pasada semana José Ángel Fernández Villa, tradicional líder del SOMA-UGT, le decía a un policía: “llevo sesenta años en este negocio y no acepto la represión”. Pues eso.

martes, 24 de abril de 2012

Las medidas económicas de Rajoy


Nuestro gobierno, el que por boca de su presidente decía que sabía lo que tenía que hacer, lleva en el poder cuatro meses en los que ha ido incumpliendo sus promesas electorales una tras otra con la única excusa de que la situación de nuestro país es desesperada.
Como excusa es bastante pobre si tenemos en cuenta que eso lo venían repitiendo en los últimos meses del gobierno de Zapatero. Así que si en la campaña electoral dijeron que no harían lo que ahora están haciendo sólo cabe deducir que nos engañaron de manera premeditada para conseguir nuestro voto.
Los engaños electorales son tan característicos de nuestros políticos que forman para de su identidad, pero no por ello deberíamos dejar de exigirles que dimitan si ese es su comportamiento.
En estos cuatro meses el gobierno sólo ha tomado medidas que reducen el gasto público, fundamentalmente el que redunda en el empleo y en los servicios a los ciudadanos, mientras que han sido muchos más discretas la reducciones en aquello que afecta a los políticos: sueldos, dietas, cargos, asesores, pensiones, privilegios, coches oficiales, tarjetas de crédito, televisiones estatal y autonómicas, etc. Es decir, han cargado el peso de la crisis sobre los contribuyentes aumentando los impuestos y reduciendo los servicios.
Por contra, no han tomado ni una solo medida tendente a la dinamización de la economía.
Son muchas las voces de diversos ámbitos nacionales e internacionales que advierten de que España entrará en una recesión más grave debido a las tremendas medidas de ajuste, algo que el gobierno parece ignorar. Pero la conclusión es evidente, reduciendo la inversión pública al mínimo, habrá menos empleo, si hay más persona en paro, las que trabajan deben pagar más impuestos y más tasas y los servicios (sanidad, enseñanza, transporte, etc.) son más caros, el dinero que las familias podrán destinar al gasto será mucho menor. Con menos gasto, menor consumo, con menos consumo menos producción, si decrece la producción aumenta el paro y eso no es otra cosa que alimentar el círculo vicioso. Si meter dinero público en el sistema de manera descontrolada es como desguazar los vagones para alimentar la locomotora, reducir drásticamente el gasto, aumentar los impuestos y las tasas y encarecer los servicios públicos es lo mismo que dejar a la locomotora sin combustible cuando la pendiente es más pronunciada.
Algunas de las medidas adoptadas no resisten el mínimo análisis.

Subida de las matrículas universitarias. Las justifican diciendo que los estudiantes apenas pagan el 15 ó 20% del coste real y acompañan un análisis demoledor (y a mi entender falso y exagerado) de la calidad de la enseñanza universitaria. Pero la pregunta inmediata es que si es tan mala por qué nos quieren cobrar más. Si fuera un restaurante no creo que subieran el precio del menú después de decirnos que la comida es mala y el servicio pésimo.

Subida del copago farmacéutico. En este caso el argumento es el contrario, tenemos una sanidad muy buena, por lo que es necesario preservarla aumentando lo que se debe pagar por los medicamentos.
De todas formas, yo estoy de acuerdo con esta medida en términos generales, no con la que parece que aplicará el gobierno. También pienso que se debería aplicar un pequeño pago por las consultas y por las estancias hospitalarias. En el primer caso para evitar abusos y en el segundo para abonar aunque sea parcialmente los servicios no sanitarios, comida, principalmente, que, además, el enfermo está dejando de abonar en su domicilio.
Pero todo esto debería abonarse en función de la renta y del tipo de enfermedad, crónica, de larga duración, etc. Sin embargo no parece que el gobierno se vaya a romper demasiado la cabeza con este tema y terminará por pagar, en mayor o menor medida, todo el mundo.

Las medidas adoptadas por el gobierno son injustas y recaen sobre la sufrida clase media, pero no se toman otras que tendrían menos efectos sobre el ciudadano medio. A las ya mencionadas y que afectarían a los cargos públicos, se podría disminuir el gasto en defensa, se podrían retirar las tropas que están en misiones fuera de España (nuestros socios, que nos exigen reducir el gasto, lo entenderían, sin duda). Se podrían unificar todas las elecciones, generales, autonómicas y municipales en la misma fecha. Sería un ahorro importante reducir, por ejemplo, un 20% los parlamentarios nacionales y autonómicos y los concejales.
No sería descabellado poner un impuesto especial a los coches de más de 60.000 Euros, viviendas de más de 600.000 Euros y joyas y otros objetos suntuarios de más de 6.000 Euros de valor unitario.

También debería hacerse una reforma en profundidad del IRPF, de modo que se corrija la actual situación en la que las rentas del trabajo pagan el 75% de este impuesto.

Hay muchas cosas que hacer y que este gobierno no está haciendo y no creo que tenga intención de hacer. Al contrario, la medidas que está tomando son las más fáciles y las menos eficaces para combatir la crisis.

No sabían lo que tenían que hacer. Ésa fue otra mentira de su campaña electoral. Y, lamentablemente, siguen sin saberlo.

Y España está técnicamente en recesión tras dos trimestres consecutivos en los que el PIB ha decrecido.

viernes, 6 de abril de 2012

Los Presupuestos Generales y la ciencia

Dejo el enlace a un post del blog Scentia, Recortes en ciencia + Deudas del fútbol = Vergüenza nacionalque explica muy bien una de tantas situaciones absurdas de este país: se permite que el fútbol deba cientos de millones a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social, algo que no se permitiría a ningún otro particular o empresas, mientras se recortan las cantidades destinadas a fines primordiales para nuestro país.

domingo, 1 de abril de 2012

Asturias tras el 25 de marzo

Después de las elecciones del 25M, Asturias tiene por segunda vez en menos de un año la posibilidad de tener un gobierno sustentado por partidos de derechas en lugar de un gobierno del PSOE en solitario o con la colaboración de IU como ha ocurrido en los últimos treinta y dos años, excluido el periodo que casi podríamos llamar anecdótico en el que gobernó Sergio Marqués, apoyado primero por el PP, del que fue cabeza de lista, y después sin el apoyo de esta formación, tras una lucha interna en la que los principales contendientes han tenido mucho que ver en que no se aceptara a Cascos para encabezar la lista de las elecciones autonómicas de mayo de 2011 y en la falta de acuerdo con Foro para sacar adelante los presupuestos, después.
Lo acontecido hasta las pasadas elecciones del día 25 demuestra el poco respeto que el PP nacional tiene a Asturias, empezando por Rajoy y continuando por Dolores de Cospedal. Asturias tiene muy poco peso económico y político en el conjunto de España y por eso Rajoy puede permitirse hacer una apuesta arriesgada porque la pérdida es pequeña. Asturias vota tradicionalmente a la izquierda, es consumidora de importantes recursos económicos (pensiones, fondos mineros…) y mantiene un importante déficit de infraestructuras que requieren de millonarias inversiones. Todo esto en una situación de grave crisis económica y de fuertes recortes presupuestarios sólo puede conseguir escasas simpatías de los asturianos por el gobierno de la nación. Poco importa entonces perder o no alcanzar el gobierno regional y tener una caja más con la que repartir lo que no hay.
Rajoy se permitió desechar la opción de Cascos porque prefirió dar gusto a sus simpatías personales antes que a la posibilidad de tener un candidato ganador en Asturias.
Apostó entonces y perdió y Foro se alzó con una mayoría minoritaria y pudo formar gobierno sin que el PP moviera un dedo para apoyar un gobierno que no fuera socialista después de muchos años y eso a pesar de los escándalos de corrupción con los que había terminado el último gobierno de Areces.
En aquella ocasión el PSOE y el PP pactaron para dar a este último la presidencia de la Junta General del Principado y el PSOE no presentó candidato a presidente y le ahorró al PP tener que retratarse ya en aquel momento.
Después vino el penoso espectáculo de la negociación (mejor dicho, no negociación) de los presupuestos. El PSOE jugando a que Foro y PP se despellejaran entre sí y este último siguiendo, como no, las instrucciones de Madrid, presentando una enmienda a la totalidad y cerrando con ella cualquier posibilidad de pactar unos presupuestos con Foro.
El objetivo de esta lamentable estrategia era lograr que el gobierno de Foro se desangrara tratando de gobernar con un parlamento hostil que, como había hecho hasta entonces, se opondría a cualquier iniciativa del gobierno y con un presupuesto prorrogado que sería completamente ineficaz en la situación actual.
Esperaban que tras un año en esa situación y sin poder sacar adelante de nuevo los presupuestos del años siguiente, terminaría convocando elecciones anticipadas y el PP recuperaría los votos perdidos y, empujado por el gobierno de la nación, se alzaría con el poder.
Pero Cascos, que pude ser lo que se quiera, pero que es un animal político hizo lo que cualquier gobierno democrático debe hacer en esa situación: convocar elecciones. PSOE y PP se quedaron tan sorprendidos como descompuestos. Sus líderes no habían pensado ni por un momento que Cascos pudiera tomar esa decisión. En un país en el que el poder es un fin en sí mismo y en el que los partidos trabajan sólo para no perderlo, pensar que alguien pudiera arriesgarse a perderlo a los pocos meses de conseguirlo era sencillamente inimaginable.
Rajoy escogió, o le escogieron, entonces la que ya para las elecciones generales había aparecido como líder emergente del partido en Asturias y le dejó hacer a ella lo que no dejó hacer a Cascos y que se filtró como razón última para no aceptar su propuesta para ser candidato en las elecciones autonómicas asturianas: sus deseo de hacer una radical limpieza en el PP asturiano.
El PP nacional, y creo que asturiano, volvieron a demostrar un profundo desconocimiento de la sociedad asturiana y, a la vista de los resultado de las elecciones generales en Asturias, pensaron que con pasear por la región al presidente del gobierno y a casi todos los ministros del gobierno, sin molestarse siquiera en hacer una mínima promesa sobre los grandes asuntos pendientes de la región, sería suficiente para ganar. El descalabro de Foro lo daban por descontado y se las prometían felices siendo la fuerza mayoritaria de la derecha y reclamando el apoyo de Foro que ellos le había negado, pero que éste les daría sin duda.
Y llegó el 25 de marzo y Foro lejos de desmoronarse consiguió ser el partido más votado de la derecha. El PP estuvo muy lejos de arrasar y repitió sus exiguos mismos diez diputados de las elecciones anteriores. Y, como los dioses se divierten poniendo en aprietos a los mortales, es posible formar un gobierno de derechas si Foro y PP se ponen de acuerdo y consiguen el apoyo de UPyD.
¿Qué ocurrirá ahora?
Pues oyendo las palabras vacías de Mercedes Fernández tras sus reunión con Álvarez-Cascos, mucho me temo que las consignas que ya ha recibido de Madrid vuelven a indicar que Rajoy de nuevo quiere poner en práctica la estrategia de desgaste de Foro obligándolo a estar en la oposición, renunciando a que el PP asturiano pueda salvar la cara colaborando en un gobierno de derechas y permitiendo que el PSOE gobierne en minoría y con muchas dificultadas teniendo una mayoría de bloqueo Foro-PP que, aunque sólo sea por similitudes ideológicas, votarán juntos en muchas ocasiones y en asuntos trascendentales.
Mariano Rajoy y los estrategas de su partido vuelven a frotarse las manos pensando en el desgaste del PSOE asturiano, al que colaborará y no poco el gobierno de Madrid negándole el pan y la sal, y en la, esta vez sí, más que probable desaparición de Foro tras tres años en la oposición y sin la presencia de Cascos quien, suponen, abandonará su escaño o se mantendrá habitualmente ausente de la región, abandonando a Foro a su suerte.
Tras esos tres años y las condiciones descritas, el PP estaría de nuevo en condiciones de ganar las elecciones.
Los fallos de esta estrategia son varios y muy importantes.
Por un lado, el PP sufrirá un gran desgaste al negarse de nuevo a la posibilidad de que en Asturias gobierne la derecha, se aireen las instituciones con la entrada de aire fresco y se renueve la política asturiana limpiando la corrupción y el clientelismo formado durante los últimos treinta años.
El PP sufrirá un fuerte desgaste a nivel nacional por las medidas no sólo impopulares, sino sobre todo ineficaces para salir de la crisis.
Por último, nadie puede asegurar que hará Cascos en esos tres años.
En pocas palabras, el PP asturiano, seguramente por las instrucciones de Madrid más que por su propio convencimiento, renunciará a formar un gobierno de coalición con Foro para dejar el gobierno en manos del PSOE para otros treinta años.
Los asturianos tendremos más y mejores razones para agradecer al PP todo lo mucho y bueno que habrá hecho por esta región en, por entonces, más de medio siglo. Un medio siglo del que los próximos años serán decisivos para el futuro de España y de Asturias tal como las conocemos ahora.
No he hablado apenas de los intereses de Asturias ni de los asturianos porque la primera es sólo el tablero donde se desarrolla el juego y a los contendientes sólo les importa que reúna las condiciones imprescindibles para poder jugar sus bazas sin mayores contratiempos y los segundos son sólo los peones del juego que se pueden sacrificar en aras de los intereses de los que dirigen el juego.
En pocas palabras, ni la una ni los otros les importamos nada a unos políticos pesebreros nacidos y crecidos en la política y sin ningún lugar al que regresar fuera de ella en el que puedan ganarse la vida.