viernes, 16 de abril de 2010

Harto de las dos españas

No me cuesta nada imaginarlos hace setenta años, quizás menos repulidos que ahora, con mucha más mugre, unos, y con mucha más caspa, otros, pero tan parecidos a los actuales. Antes gesticularían más, era el estilo de principios del siglo pasado y que se prolongó hasta bien pasada su mitad, en cambio ahora dicen las mismas barbaridades con el ademán tranquilo, sin aspavientos, tan sólo, si acaso, con el rostro ligeramente crispado.

No lanzan veladas amenazas contra la vida de sus adversarios, al menos, no todavía, pero no les importa atacar a las instituciones aunque les produzcan un grave daño, no dudan en insultar gravemente a aquellos que consideran que son un obstáculo en su camino, que no opinan como ellos, que no actúan como ellos quieren.

No me cuesta nada imaginarlos arengando a sus seguidores desde el balcón en el que tenían su despacho o la sede de su partido, sin calcular, o quizás calculando demasiado bien, las consecuencias. Serían menos educados, algunos, más groseros, otros. Se vestirían de un modo más semejante entre ellos porque entonces no había tanta variedad de atuendos, pero sus mentes, sus formas de pensar, sus intereses, serían tan disímiles como ahora; tanto como parecidos eran sus objetivos, tanto como lo siguen siendo ahora. También ellos buscaban la desaparición del adversario, también para ellos eran enemigos. Como para los de ahora, el mayor enemigo era el compatriota de la otra ideología, de la otra españa.

Los oigo, los veo, los leo ahora y puedo trasladarme sin esfuerzo setenta u ochenta años atrás, puedo ver el mismo odio, la misma abyección, la misma bilis corroyendo las almas de los que dicen querer justicia, de los que hablan de derechos humanos, de los que dicen que están al servicio de los demás, de los que defiende sus intereses a costa de lo que sea, a costa de quien sea.

Hoy como ayer juegan inconscientemente (o no) con los sentimientos menos nobles de quienes saben que les siguen, alientan los peores instintos, alimentan el rencor, hacen todo lo posible y lo imposible porque la reconciliación, el diálogo y el entendimiento entre adversarios sea imposible.

Hoy como ayer, siguen siendo egoístas, inconscientes (o no), insensatos, rencorosos, viles y crueles.

Hace treinta años muchos hombres buenos se pusieron de acuerdo, unos de manera expresa y otros tácitamente; algunos convencidos de que era lo que había que hacer, otros pensando que era lo mejor que se podía hacer y sin duda muchos resignados porque no creían que otra solución fuera posible. Y tuvieron a un país detrás, apoyándolos.

Hace treinta años triunfaron los partidarios de la reforma en lugar de los que querían la ruptura y aquellos hombres de derechas, de izquierdas, de extrema derecha algunos y de extrema izquierda otros fueron capaces de ponerse de acuerdo para limpiar la ciénaga de nuestro pasado, sanearla y construir sobre ella el futuro de una España en paz sin vencedores ni vencidos.

Durante unas décadas nos sentimos orgullosos, por primera vez en muchos años, de ser españoles, porque habíamos logrado la admiración del mundo haciendo una transición modélica de la dictadura a la democracia.
Pero bajamos la guardia. Fuimos dejando que poco a poco los que se habían mantenido agazapados alimentado su rencor y sus deseos de venganza fueran dando pequeños pero continuados pasos y ahora empiezan a salir de nuevo a la superficie, ya no son necesarias las caretas, hay que volver a mostrar el peor rostro, el de la ira, el del rencor, el de la venganza.

Quitamos lápidas con nombres de un bando y ponemos al lado otra placa con otros nombres de otros muertos. Mis muertos eran los buenos y los tuyos eran los malos. Eso estamos enseñando. Otra vez los muertos de primera y de segunda. Otra vez las dos españas. Otra vez la prepotencia de unos ganadores contra la impotencia de unos perdedores.

Mi muerto era de los buenos y el tuyo de los malos. Al mío lo sacaron de casa de madrugada unos desalmados que lo mataron contra la tapia de un cementerio por ser cura, o comunista, por ir a misa, o por no ir a misa, por ser de derechas, o por ser de izquierdas, o porque me caía mal, o porque su familia y la mía siempre estuvieron a la greña, o porque me debía dinero, o porque le debía dinero.

Odio, rencor, vileza, lo que nos hace peores desbordó hace más de setenta años y España protagonizó el peor capítulo de su historia. Y ahora todavía hay personas que, de una manera u otra, no quieren dejar descansar a los muertos.

Hay personas que quieren socavar los cimientos que se pusieron hace treinta años y se empeñan en remover la tierra hasta que vuelva a salir lo peor de lo que llevan dentro.

Las soluciones no están en el pasado. Nuestra solución, todas las soluciones, está en el futuro.
Nadie fue inocente de aquella tragedia que asoló España, todos fueron culpables y los muertos duelen a todos por igual.

Si queremos tener futuro como colectivo que comparte un territorio y una organización social será mirando al frente, no mirando atrás y reescribiendo incesantemente la historia.

Creo que somos más los que queremos por fin pasar página de una vez y seguir caminado y construyendo algo digno para nuestros hijos; los que estamos cansados, hartos, de que nos restrieguen por la cara una guerra de la que no nos sentimos protagonistas, ni herederos de ninguno de los dos bandos; los que sentimos horror ante unos y ante otros; a los que nos hiela el corazón cualquiera de las dos españas.

No nos dejemos embaucar y traicionar por los que estoy seguro que son una minoría, no dejemos que nos destruyan el presente y que nos arruinen nuestro futuro y el de nuestros hijos como ya hicieron otros como ellos hace casi cien años.

domingo, 11 de abril de 2010

Garzón, los progres y el estado de derecho

La coherencia y la lógica continúan imperando en el análisis de nuestros insignes políticos y periodistas.

En el caso Gürtel siguen pidiendo a Rajoy que tome medidas con los imputados y sus próximos, en cambio con su imputado favorito han avanzado y ya no sólo dirigen sus invectivas contra los querellantes, sino que ahora ya están analizando los perfiles de los jueces que formarán el plenario del Tribunal Supremo que juzgará al juez de curriculum ejemplar. Y andan desolados porque la mayoría son conservadores. Supongo que estarían muy animados si fueran progresistas, porque ya se sabe que los progresistas siempre actúan rectamente y, claro, la actuación recta sería la de sobreseer o, en su defecto, absolver por la vía rápida al juez ejemplar.

Nuestro estado de derecho es así, al menos para algunos, y hay que tener plena confianza en él si nos juzgan los jueces progresistas y bastante menos confianza si nos juzgan los jueces conservadores.

No recuerdo qué decía toda esta gente cuando juzgaron por prevaricación a Gómez de Liaño. ¿Serían progresistas o conservadores los que lo condenaron? Tampoco recuerdo sus profundos análisis ni perfiles biográficos de los jueces del tribunal de Estrasburgo que dijeron que Gómez de Liaño había sido juzgado sin las debidas garantías. ¿Serían conservadores o progresistas? Seguramente no les importaba porque a Gómez de Liaño ya lo habían condenado de antemano, seguramente porque era conservador y, por tanto, no merecía un juicio con todas las garantías, ni un mal manifiesto, ni una mínima manifestación. Bueno, a lo peor es que no importaba su ideología y sí importaba y mucho que se había atrevido a actuar en contra del magnate de los medios progresistas españoles, que en paz descanse.

También algunos empiezan a pedir la ilegalización de Falange, lo cual, a mí, no me deja ni frío ni caliente, pero me extraña que se les haya ocurrido ahora por la simple razón de que se han querellado contra Garzón y su querella haya prosperado. También me llama la atención que sean los mismos que suelen decir que los partidos que apoyan a ETA, y que algunas sentencias (no sé si de jueces progresistas o conservadores) dicen que son ETA, tendrán perfecta cabida en nuestro sistema en cuanto renuncien a la violencia. ¿Será porque también los consideran progresistas?

Se muestran indignados con las acusaciones de Álvarez-Cascos contra algunos policías de los que dice que amañan pruebas, pero con igual alegría y espíritu libre que el ex ministro denuncian la, a su juicio, injusta imputación de Garzón.

La situación es tan paradójica que al no plantearse, ni siquiera a efectos retóricos, la correcta instrucción que ha imputado a Garzón están acusando de prevaricación al juez instructor. Claro que, como seguramente será conservador, podrá ser prevaricador y cualquier otra cosa, porque los conservadores, ya se sabe, son malos.
Esperemos que a la trama Gürtel la juzguen jueces progresistas, porque como sean conservadores no sé de qué disparates serán capaces.

Me gustaría que estos sesudos analistas y políticos que defienden con tanto ardor al juez Garzón, como víctima de unos tribunales con resabios franquistas (oído hoy en la radio progresista, imparcial y supermegademocrática de España) les expliquen a los acusados de terrorismo, narcotráfico, violencia de género, delitos contra el tráfico y otras perlas, que pueden estar tranquilos porque España es un estado de derecho.

Espero no verme nunca inmerso en un proceso judicial, pero les aseguro que, a la vista de todo esto, si un día me imputan por algún delito, lo afrontaré con toda tranquilidad y confianza en nuestro sistema. Es más, ni siquiera gastaré dinero en un abogado, ¿para qué?

viernes, 9 de abril de 2010

Garzón, Gürtel y una farsa local

La corrupción política en España es más llamativa no por los numerosísimos casos que se dan por toda la geografía y en todos los partidos (en todos no, oiga; es cierto, en todos los que tienen algo de poder, el resto a esperar que las urnas les sean propicias), sino por la casi ausencia de casos en otras instituciones. Y no quiero señalar.

Los que somos aficionados a las series y películas del imperio, estamos acostumbrados a ver casos de corrupción en políticos, sí, y en jueces, fiscales, policías, militares. Nadie se libra, y es lógico, porque así es la condición humana. Por eso en España, casi más alarmante que la corrupción política que se destapa lo es que no se descubra apenas ningún caso en esos otros ámbitos.

En los casos judiciales que están actualmente en la lista de éxitos tenemos a media España defendiendo a uno de los imputados (Garzón) y considerando culpables sin ninguna presunción de inocencia a los imputados en el otro caso (Gürtel). La otra media hace lo mismo, pero al revés.

El daño que se está causando al sistema judicial es inmenso, pero eso no parece importarle a nadie, aquí lo único que importa es que se salgan con la suya los nuestros, el resto no importa.

Los medios de comunicación no son ajenos a esto, sino actores muy principales, y en primera plana reprochan la imputación de un juez por motivos tan peregrinos como la ideología de los denunciantes o lo "justo" de la causa que perseguía  y en la misma plana el mismo día o el siguiente se felicitan por el funcionamiento del estado de derecho que sienta en el banquillo a los corruptos del adversario.
Cuando el traficante de drogas, el terrorista, el proxeneta o el ladronzuelo sean juzgados, ¿veremos impasibles y confiados como actúa el llamado imperio de la ley?

Si algún día tenemos la desgracia de tener que enfrentarnos a un proceso judicial por un asunto de tráfico o por un error policial, ¿esperaremos confiados que "triunfe el estado de derecho" y nos hagan justicia? ¿Qué justicia, la de los que piden, reclaman, hacen manifestaciones y comunicados de apoyo a un juez que, se supone, está sometido como todos a nuestro sistema judicial? ¿O la de aquellos que denunciaban una conspiración cuando investigaban por corrupción  a sus compañeros de partido?

Ver lo que está ocurriendo con estos casos y pedirnos a los ciudadanos que confiemos en el estado de derecho es una auténtica tomadura de pelo y, que nadie lo dude, tendrá consecuencias, y no será la menor el debilitamiento de un poder judicial ya bastante cuestionado por sus retrasos en resolver los asuntos, lo que en muchas ocasiones obedece a una lamentable carencia de medios, carencia que depende del poder político y que quizás no obedezca sólo a la indolencia.

Y para terminar, una pequeña referencia a las elecciones a la presidencia de la Cámara de Comercio de Gijón. Finalmente hubo acuerdo y ambos candidatos pactaron. ¿Qué? Pues estar dos años cada uno como presidentes de la entidad. El aspirante perdió casi todos los apoyos, pues éstos no votaron la candidatura conjunta, pero a él no pareció importarle y ahora se dedica en los medios a desdecirse de todo los dicho cuando era aspirante.

El revalidado presidente dijo que los empresarios habían dado, con el pacto, una lección a los políticos. Pues no. Los políticos son maestros en esas lides en las que el acuerdo no es precisamente ejemplar.

Sí, España es diferente, pero no por los topicos de siempre, sino porque es un país en el que triunfa la farsa y el esperpento en el que todos, por acción u omisión, colaboramos.

domingo, 28 de marzo de 2010

El gobierno, la crisis y otras zarandajas

Las noticias de hoy nos dicen que el gobierno dejará aparcadas las medidas anticrisis que tenía preparadas por falta de apoyos parlamentarios.
Los alcaldes dicen que no podrá pagar a 30 días, es decir que no piensan cumplir una de las medidas del gobierno.
Y la crisis avanza.
Y las preguntas surgen.
Si el gobierno no es capaz de sacar adelante sus medidas, ¿no debería someterse a la confianza de las Cortes o convocar elecciones? Parece lo lógico si no se tienen apoyos para gobernar.
Si los partidos de oposición no apoyan al gobierno, ¿no deberían presentar una moción de censura para intentar formar un nuevo gobierno con apoyos suficientes para gobernar? También esto parece bastante lógico.
Pero la lógica en España se da muy mal y tenemos cosechas muy escasas y poco valiosas.
Lo de los alcaldes y su imposibilidad de pagar en 30 días es de aurora boreal. Reclaman una nueva financiación local porque dicen que han asumido más competencias de las que les corresponden. Esto es cierto, pero deberían explicarnos por qué lo han hecho. Por qué se han dedicado a construir equipamientos que había que llenar de actividades y, claro, pagar. Por qué han asumido programaciones culturales que ya no pueden mantener, por qué dan subvenciones y ayudas de todo tipo y por qué han construido campos de golf, de fútbol, pistas de tenis y han creado patronatos deportivos y culturales y universidades populares y empresas municipales de vivienda, de turismo de...
Todo eso estaba muy bien cuando todo iba genial y se ingresaba dinero a espuertas procedente de licencias de construcción, plusvalías y recalificaciones de terrenos, pero ahora que todos esos ingresos se han reducido drásticamente, no tienen dinero y dicen que no podrá pagar a 30 días a sus proveedores. ¿Se puede tener mayor desfachatez?
Si no tienen dinero para tanto como destacan deberían abandonar el chalet de nuevo rico y volver al piso del barrio de toda la vida, pero al tendero de la esquina hay que pagarle religiosamente, porque si le siguen diciendo que lo apunte, pronto dejará de haber tenderos.
Esto también parece lógico, pero ya he dicho lo de la lógica en España. Por eso oigo a los alcaldes quejarse de la medida del gobierno, pero todavía no he oído a ninguno decir que va a recortar los gastos para poder cumplir con la nueva norma.
Atención, pregunta: ¿qué hará el gobierno con los ayuntamientos que no cumplan con sus proveedores en el plazo estipulado? Estoy impaciente por comprobarlo.
Y para terminar una perla de Gustavo Bueno: la culpa de la crisis es de los trabajadores por tener a unos sindicatos de funcionarios cuyo objetivo es cobrar del gobierno. 
Como “boutade” no está mal, pero como análisis es bastante cuestionable. Los sindicatos en España cumplen un papel bastante lamentable, pero la posibilidad de los trabajadores de cambiar la situación es muy limitada. La prueba es que el índice de afiliación de los trabajadores es bajísimo. Me gustaría saber los porcentajes de abstención en las elecciones sindicales. Pero los sindicatos viven de las subvenciones de todo tipo que reciben de la administración y las cuestiones anteriores son tema menor para ellos.
Pero la crisis en España no es culpa de los trabajadores. Las causas se conocen bien. Una economía basada en la construcción y el turismo, dos actividades intensivas en mano de obra poco cualificada.
La construcción creció hasta límites insoportables y se nutrió de una especulación salvaje con recalificaciones desaforadas y una corrupción galopante, que no han hecho los trabajadores. Los trabajadores se limitaron a poner ladrillos y azulejos y a servir comidas y copas, hacer camas en los hoteles y limpiar las piscinas de las urbanizaciones. Y a llevarse una mínima parte del pastel. De hecho, y como ya he escrito en muchas ocasiones, la participación de los salarios en las rentas del país perdió varios puntos en los últimos diez años.
Hay mucha gente empeñada en echar la culpa de la crisis a los trabajadores y, sobre todo, en pretender que la paguemos sólo nosotros, cuando los que se llevaron la pasta durante todos estos años han sido otros y cuando los ahora preclaros analistas de la situación y de las medidas que se deben adoptar vivían felices haciendo estudios, dando cursos y conferencias y participando en las escuelas de verano de las universidades y sin tener ni repajolera idea de lo que se nos venía encima.
Y ahora dicen que la culpa es del “paleta” y del “chispa”, que tienen que pagar la factura y olvidarse de la jubilación porque no hay dinero en la caja.
¿Y los que se lo llevaron crudo? 
Es cierto, ¡qué cabeza la mía! se me olvidaba que son empresarios y deben ganar dinero pase lo que pase. 
Si no fuera indignante sería para morirse de risa.

Cámaras de Comercio

El jueves hubo elecciones a la Cámara de Comercio de Gijón. Elecciones de aquella manera, porque votan los delegados que los sectores tienen representándolos en la Cámara. 

Había dos candidatos, Luis Arias de Velasco, que optaba a renovar, y Félix Baragaño, la alternativa. El resultado fue un inesperado empate que dejó confundidos a los partidarios del cambio y, a juzgar por sus declaraciones, asombrados a los partidarios de la continuidad.

A mí me trae sin cuidado la elección de uno u otro, tengo más simpatías personales por uno de ellos,  pero totalmente subjetivas y sin ninguna relación con su candidatura.

Lo que me llama la atención es la propia existencia de las Cámaras de Comercio, que en Gijón son también de Industria y Navegación, lo que no deja de ser un eufemismo, ya que sólo hace falta ver quiénes componen el pleno cameral para ver que de Industria tienen poco y de Navegación poco más que el nombre. Pero a lo que iba, ¿para qué las Cámaras? Son asociaciones de obligada adscripción, o sea, de obligado pago y que yo no sé si suplen alguna carencia toda vez que todos los sectores allí representados tienen también una o varias asociaciones de carácter gremial y, sobre todo, voluntarias a las que pertenecen muchos, si no todos ellos. Las uniones de comerciantes, de hostelería, la Fade, etc.

En este país nuestro de la subvención y del chalaneo yo creo que sobran muchas cosas, pero sobran, sobre todo, todas las asociaciones e instituciones de obligada adscripción. No hay por qué obligar a nadie a ser miembro de nada. Si la asociación, institución o gremio tienen programas y actividades atractivas o cumplen funciones útiles para determinados sectores, ya se afiliarán voluntariamente quienes vean en ello una ventaja o un interés.

En fin, veo poco acorde con el espíritu empresarial en una sociedad de, se supone, libre mercado, la existencias de unas Cámaras de Comercio a las que los empresarios y comerciantes deben pertenecer, del verbo pagar, tanto si les gusta como si no. Y, como no, viendo cómo con su dinero algunos se dedican al chalaneo, a cultivar las relaciones de interés y hasta a hacer algún negociete de  dudosa legalidad y clarísima deshonestidad. Pero a eso estamos tan acostumbrados que si no existiera no lo creeríamos.

Hoy domingo los periódicos siguen hablando de la posibilidad de un pacto entre ambos candidatos para formar candidatura integrada. ¿Por qué? Misterio. Lo lógico sería que se repitiera la votación y que se eligiera a uno de los candidatos; ya se ocuparía el elegido de incorporar algún miembro de sus rivales, si lo considera oportuno. Pero también aquí parece que interesa más el chalaneo y el poder y si no se puede conseguir todo, mejor quedarse con lo que se pueda.

Y que no vengan a decirnos que el pacto y acuerdo es deseable en todos los ámbitos, porque eso no es así. Desde luego, no siempre.

Sería necesario el acuerdo si el presidente decide afrontar cambios decisivos, pero esto con independencia de que gane por un voto de diferencia o con una mayoría abrumadora. Pero no en otro caso.

Es deseable, e incluso necesario, el pacto y el consenso en situaciones excepcionales o para afrontar cambios trascendentales, pero no para el gobierno ordinario de una Cámara de Comercio.

lunes, 22 de marzo de 2010

Obama

Obama sigue adelante con su reforma sanitaria, a pesar de que sabe que la mayoría de sus compatriotas están en contra, algo que para nosotros es inconcebible, pero que dice mucho de cómo entienden los norteamericanos su relación con el estado y el papel de éste.

El presidente de USA sigue adelante a pesar de que sabe que puede costarle la reelección pero quizás porque está convencido que no sirve de nada ser presidente del país si ni siquiera puedes conseguir que tus compatriotas tengan un tratamiento médico adecuado sea cual sea situación económica.

Todos hemos visto películas y series en las que los protagonistas se arruinaban para pagarse el tratamiento médico o, sencillamente, morían sin poder recibir la asistencia adecuada por carecer de seguro médico o por que éste no cubría esa contingencia.

La lucha de Obama, decidido a sacar a delante la reforma más importante después de las que se dieron por los derechos civiles, nos reconcilia con la humanidad y con la democracia, sobre todo a nosotros, los españoles, que vemos resignados desde hace tantos años cómo nuestros políticos sólo se mueven y actúan en función de lo que eso pueda suponerles en votos.

Viendo a Obama renace la esperanza de que algún día, en algún lugar de este país maltratado y castigado por políticos sin escrúpulos, empresarios especuladores y ciudadanos sin conciencia, surja un político que de verdad quiera hacer algo por el bien de su país y se olvide de las urnas, de los votos y de las elecciones y piense, únicamente, que si de algo sirve el poder es para cambiar la suerte de sus conciudadanos y no sólo para mantener los privilegios del cargo.

Viendo a Obama la política española es de chiste. Ver las ridículas maniobras de nuestros políticos con sus globos sonda, sus anuncios a bombo y platillo y sus inmediatos desmentidos asustados por las reacciones de los ciudadanos o de los medios, Contemplar la falta de ideas y la ausencia de coraje de nuestros dirigentes produce, una vez pasado el inicial estupor, un profundo asco. Por eso, mirar estos días hacia USA nos hace sentir en el rostro la brisa fresca que nos alivia, al menos, momentáneamente las náuseas.

sábado, 13 de marzo de 2010

Willy Toledo, IU y PSOE o Gijón los cría y ellos se juntan

En el ayuntamiento de Gijón han aprobado un documento para salvar a Willy (Toledo, no la ballena) y no han encontrado mejor modo que refrendar todo lo dicho por ese gran intelectual. El escrito fue confeccionado por Montes Estrada, conejal de IU, que gobierna el ayuntamiento en coalición con el PSOE y si quieren leerlo completo está en este link de La Nueva España, pero aviso, la lectura del mismo puede perjudicar seriamente la salud mental y hasta la física. Así que recomiendo que se abstengan de hacerlo aquellos cuyo estómago digiera mal la bazofia o tengan una sensibilidad normalmente desarrollada.

Hasta aquí todo normal porque aun está por llegar el día en que IU sea un partido realmente democrático asimilable a otros partidos de las democracias occidentales y porque al PSOE le gusta jugar a ser de izquierdas al estilo de IU siempre que eso no les perjudique ni en votos ni en ingresos, que hasta ahí podíamos llegar. Por eso es normal que el único que no votara semejante panfleto fuera el concejal del PP.

La excusa de todo era que no hay que condenar sólo a Cuba, sino a todos los países que no respetan los derechos humanos. Pero el caso es que Montes Estrada en particular e IU en general, lo mismo que el PSOE, suelen estar encantados organizando manifestaciones contra USA o Israel, aunque se ve que no les queda tiempo para manifestarse contra Cuba. No hay tiempo para todo.

Pero como el destino y Cuba son así, señora, resulta que tienen una ocasión de oro para organizar una manifestación reclamando a Cuba que evite la muerte de Fariñas, al que algún descerebrado no dudará en llamar delincuente común o terrorista o gusano contrarrevolucionario.

Ahora que lo pienso, no parecía importarles mucho que EEUU dijera que los presos de Guantánamo eran terroristas... Calla, calla, que ya no me acordaba que los norteamericanos son malos y que IU siempre está del lado de los buenos.

Pero, a lo que iba, que espero ansioso la convocatoria de concentración en favor de la vida de una persona (humana, para los que puedan tener alguna duda) que está en huelga de hambre por la libertad de Cuba. Y los bienpensantes que crean que es un delincuente común que se olviden de estas menudencias y que piensen que es justo luchar por la libertad en Cuba, porque no la hay. Así que, para el caso, tanto da que sea un delincuente común,  un actor o un concejal.

Por último, un consejo para Montes Estrada, Willy Toledo y demás justos ciudadanos luchadores por la libertad de según quien. No se les ocurra llegar a Cuba y pedir elecciones libres, democracia  y libertad de prensa, porque esas pequeñas manías, con el clima del Caribe, te convierten rápidamente en un delincuente común o un terrorista. ¡Al loro!

Un momento, antes de terminar, les voy a contar un chiste. Ha dicho la alcaldesa de Gijón que ella no está de acuerdo con el documento y que lo firmaron sin leer.

¿A que es bueno? Pues no es el último.

En el pleno de ayer el PSOE le ha reprochado al PP que tampoco ellos condenaron la dictadura franquista.

Seamos justos, en realidad esto no es un chiste. Aquí el PSOE tiene razón y además explica su posición con Cuba. Se ve que ellos en el tema de condenas a las dictaduras andan todavía por la mitad del siglo XX, por eso aún no han llegado al momento actual ni a Cuba. Lástima que cuando lleguen y condenen la dictadura castrista habrá muchos Orlando Zapata y quizás muchos Fariñas para los que será demasiado tarde.