En definitiva, ¿es posible, y conveniente, para una empresa ser honesto y claro con su cliente hasta el punto de decirle que si no acepta nuestro proyecto o nuestro planteamiento es mejor no finalizar el acuerdo?
Mi experiencia dice que lo habitual es darle al cliente lo que desea, aunque estemos seguros de que eso que desea es lo que menos le conviene. En pocas palabras, la aplicación de la máxima "el cliente siempre tiene razón" llevada hasta sus últimas consecuencias. Porque, lo primero es hacer la operación, conseguir la cuenta. Pero, al final si, como suponemos, no es lo más conveniente para nuestro cliente, ¿no acabará teniendo también consecuencias negativas para nuestra empresa? ¿No será el también conocido "pan para hoy..."?
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