domingo, 19 de octubre de 2014

Kike Figaredo y su opinión sobre su primo Rodrigo Rato

El prefecto apostólico de Battambang, el gijonés Kike Figaredo, es una persona admirable que está haciendo una gran labor en Camboya. Es difícil no sentir admiración por este hombre cuando se ve lo que ha hecho por los mutilados por las minas antipersona y su empeño en eliminar su uso. Por eso resulta más triste y doloroso leer unas declaraciones suyas en el diario La Nueva España de hoy sobre su primo Rodrigo Rato.
En demasiadas ocasiones los obispos españoles hacen declaraciones polémicas más a tono con su ideología política que con su magisterio. Los católicos españoles, sobre todo los que no tienen unas ideas políticas conservadoras, están acostumbrados a separar el grano de la paja, es decir, a distinguir entre las opiniones políticas de la jerarquía católica de España de los dogmas de su fe.
Sin embargo, las opiniones vertidas por Kike Figaredo en la entrevista citada más arriba se hacen muy difíciles de digerir, por mucha voluntad que se ponga.
Dice Kike Figaredo que su primo Rodrigo Rato es una gran persona que les ha ayudado mucho en su causa y que fue quien promovió la ley para que España prohibiera la fabricación de las minas antipersona. Dice que es un gran trabajador, que se encuentra destrozado con lo que está ocurriendo y, opina el obispo, que es una especie de chivo expiatorio y que hay un ensañamiento social con él.
Qué triste resulta leer estas cosas de una persona de la que se supone que se siente unido a los que más sufren, una persona que sin duda tiene formada una recta conciencia que no solo le permite sentirse inclinado a la caridad, sino que le permite reconocer la injusticia social.
No sé si Kike Figaredo sabe que su primo, Rodrigo Rato, además del uso de su propia tarjeta opaca, como máximo responsable de Caja Madrid y Bankia, también lo era de que más de 80 consejeros y directivos de la entidad disfrutaran de las suyas.
Rodrigo Rato también está siendo investigado por el origen de más de 6 millones de euros que, al parecer, tiene en un paraíso fiscal.
Y mientras Rato y los demás consejeros hacían un uso indiscriminado de sus tarjetas opacas miles de ciudadanos eran engañados con participaciones preferentes y acciones de Bankia que no valían ni el papel en el que estaban hechos los contratos.
Miles de ancianos pensionistas vieron cómo desaparecían los modestos ahorros de toda una vida que deberían servirles para hacer más llevadera su vejez, para no depender sólo de una exigua pensión o para ayudar a sus hijos, víctimas también de los sinvergüenzas que ostentan el poder político y económico en este país.
Hace unos días, en un programa de televisión, entrevistaban a una víctima de las preferentes y le preguntaban su opinión sobre el hecho de que Blesa hubiese gastado 9.000 Eros en una sola noche en el Ritz, gasto que abonó con su maravillosa tarjeta. La respuesta de la anciana fue demoledora: “eso es lo que yo gano en un año”.
¿De verdad existe un ensañamiento con Rodrigo Rato o alguno de los sinvergüenzas que dirigían Caja Madrid, a la que llevaron a la ruina y fue necesario rescatar con una ayuda de 22.000 millones de euros, mientras ellos gastaban nuestro dinero, el de todos los españoles, como si no hubiera un mañana? ¿Ensañamiento social? ¿De verdad, señor obispo?
Parece que sigue habiendo personas que creen que algunos tienen derecho a poseer, disfrutar y usurpar todos los bienes de este mundo por ser especiales, por pertenecer a una clase social superior y que, en el mejor de los casos, por su bondad, se sienten caritativos y ayudan a los más desfavorecidos con la condiciçon de que éstos deben continuar en su resignada pobreza porque ese es el orden lógico de las cosas.
Recomiendo a Kike Figaredo que eche un vistazo a los gastos de casi 100.000 Euros que su primo Rodrigo Rato realizó con su tarjeta black y que está en el siguiente enlace http://www.eldiario.es/economia/cargo-Rato-tarjeta-bebidas-alcoholicas_0_312169051.html#gastos. Quizás así, la próxima vez que le pidan su opinión sea algo más prudente y, al menos, opte por el silencio.

sábado, 11 de octubre de 2014

Información tóxica

Cada vez que en España se produce alguna situación de especial importancia e impacto, ya sea un atentado terrorista, el naufragio de un petrolero o la actual crisis del ébola, los medios de comunicación se lanzan sin control ni medida a, lo que ellos llaman, el seguimiento informativo del acontecimiento.
En estas ocasiones se repite el lamentable espectáculo de comprobar cómo son incapaces de superar su habitual politización y sectarismo. Es más, estos defectos se acentúan espoleados, sin duda, por la ocasión de golpear duramente a los políticos de la cuadra adversaria y por la oportunidad de mejorar con un aumento de las ventas la maltrecha cuenta de resultados o mejorar los índices de audiencia para poder captar más publicidad y cobrar por ella un mayor precio.
El resultado de todo ello es una sobreinformación sin control que termina por convertirse en tóxica.
Los medios de comunicación, la prensa, se ganó la consideración de cuarto poder porque, al margen del judicial, el legislativo y el ejecutivo, tenían la función fundamental en una sociedad libre y democrática de controlar a estos poderes mediante la publicación de la verdad, de poner luz sobre los asuntos públicos, de evitar que la opacidad, la oscuridad o el secretismo permitieran a los que detentaban los otros tres poderes actuar impunemente de espaldas a los intereses de los ciudadanos a los que deben servir.
La prensa, en definitiva, tenía la misión de comunicar a los ciudadanos lo que sucedía con los asuntos públicos para que, correctamente informados, pudieran ejercer con conocimiento de causa la elección de sus representantes.
Pero hace tiempo que los medios de comunicación han abandonado esta función fundamental y se han dedicada a servir a sus propios intereses empresariales siendo complacientes con los partidos que los favorecen con las concesiones de licencias de radio y televisión y con la muy sustanciosa publicidad institucional y de partido. Esta situación también lleva aparejada la otra cara de la moneda: el ataque furibundo al adversario, la amplificación sin piedad de la paja en su ojo y el olvido, el disimulo o, sencillamente, el silencio sobre la viga en el ojo del “amigo”.
La primera víctima de esta situación es la verdad o, mejor dicho, la veracidad. Tiene más importancia buscar la manera de desacreditar al adversario o de tratar de exculpar al aliado que contar los hechos de manera imparcial. El resultado es un cúmulo de información poco o nada contrastada, dar la misma repercusión a las declaraciones de un experto que a la de cualquier persona anónima cuyo único mérito es ser vecino de la zona, trabajador de una empresa relacionada con el lugar donde han tenido lugar los hechos, etc.
A todo ello se unen las tertulias que llenan horas de programación de radio y televisión en las que periodistas o personajes más o menos importantes sin otra relación con los medios de comunicación que ser tertulianos habituales y que lo mismo opinan de la crisis de juego de la selección española de fútbol que de lo acertado de los elementos de seguridad de un tren AVE o de la posible emergencia sanitaria por contagio de ébola.
El resultado de todo ello es que resulta imposible tener una información cierta sobre los hechos.
Es evidente que la prensa tiene sus ideología y que puede interpretar los acontecimientos en función de la misma, pero debe hacerlo por medio de los editoriales o de los artículos de opinión. Pero no debe hacerlo desde la manipulación de la información, el sectarismo o el sesgo informativo.
El caer en todos estos defectos ha traído como consecuencia la pérdida de toda credibilidad ante las personas que desean tener una información veraz e imparcial y, por consiguiente, una crisis empresarial de gran calado.
Los grandes medios, sobre todo los escritos, achacan la culpa de la crisis que padecen a la crisis económica y a internet, y no quieren reconocer que la causa principal es que su sectarismo y su sesgo ideológico han contaminado de tal forma su manera de presentar la información que los lectores que buscan información seria y de calidad les han abandonado, ya que no solo no la encuentran, sino que sienten que intentan manipularles. Esto ha traído consigo la caída de las ventas y con ésta la pérdida de publicidad.
Ahora mismo hay más ideología y sectarismo en los consejos de redacción de los medios de comunicación que en las ejecutivas de los partidos políticos. ¡Así les va!

sábado, 27 de septiembre de 2014

La astucia de Mas

Mas dijo que debían ser astutos para conseguir sus aspiraciones: votar en un referendum para consultar a los catalanes si desean ser independientes. Sin embargo, no se ha mostrado astuto, sino sencillamente pillo. Confundir la astucia con la pillería es algo muy propio de los políticos españoles, los cuales suelen confundir también la inteligencia con la listeza.
Haciendo alarde de saber manejar los tiempos y simulando saber lo que se hacía no hizo otra cosa que esperar a convocar el referendum al día siguiente de la comparecencia de Jordi Pujol en el parlamento catalán con el objetivo de desactivarla ante la opinión pública con la colaboración de los medios de comunicación que, Mas lo sabe bien, corren con la lengua fuera detrás de lo urgente mientras dejan atrás lo importante.
Ayer, en el parlamento catalán compareció Jordi Pujol y se permitió el lujo de no responder a nada de lo que le preguntaron los diputados e incluso de reñirles como si él siguiera siendo el referente moral en el que tan cínicamente se erigió durante sus años al frente de la Generalitat.
Pero si esto fue vergonzoso, lo fue mucho más el comportamiento de CiU que, por medio de su portavoz, dio cobertura a Jordi Pujol a quien no hizo una sola pregunta y dedicó su intervención a criticar a la oposición.
Así, con ese comportamiento, según los independentistas catalanes, tan español, es como dicen que quieren crear un país nuevo, un nuevo estado alejado de la corrupción y la caspa de los modos de hacer política en España.
No hay nada en la política catalana que, por mucho que ellos interesadamente repitan, los diferencie de la española. Tienen tanta corrupción como en el resto del país y, a la hora de afrontarla, hacen también como PP y PSOE, airear las vergüenzas de los adversarios y ocultar las propias.
Para cualquier español que tenga interés en Cataluña, viva o no esa comunidad autónoma y sea partidario o no de que se celebre una consulta y sea independentista o unionista, la burda estratagema de Mas tratando de tapar la corrupción que se ha destapado con el caso Pujol con la convocatoria del referendum, abusando así de los sentimientos de los catalanes de buena fe que desean la independencia o, siendo contrarios a ella, sí creen necesario dar su opinión al respecto en una consulta democrática, ha de resultar particularmente odiosa.
¿Eso era lo que él llamaba astucia?, ¿una pillería encaminada a tapar el ruido del caso Pujol en los medios con la noticia de la convocatoria del referendum?
Hay que subestimar mucho a los ciudadanos demostrando tanto desprecio por su inteligencia.

miércoles, 13 de agosto de 2014

El cura del ébola

Ha muerto Robin Williams y la redes sociales se han llenado de homenajes, de recuerdos de sus mejores películas y personajes. En pocos se habla de la persona porque pocos lo conocían de verdad, pero sus interpretaciones nos habían ayudado a sentirnos mejor con nosotros mismos. Nos hacía sentir lo que que sentía su personaje y, de alguna manera, nosotros también éramos la persona valiente, arriesgada, sensible, que representaba en cada caso… Éramos mejores. Esa es la magia del cine, de la interpretación.
Robin Williams, al parecer, vivió una vida complicada y buscó soluciones donde solo hay problemas, quizás porque no podía vivir la vida a pelo, como la vivimos la mayoría que, gracias a Dios, somos un poco más fuertes y no necesitamos más (ni menos) muletas que una mano amiga, un hombro sobre el que descargar nuestras aflicciones en los momentos más duros.
Todo esto viene a cuento porque las personas nunca dejan de sorprenderme y aunque entiendo todos los recuerdos y sentidas condolencias de las personas que quieren dejar patente su admiración por el actor, me resulta tremendamente llamativo que otra muerte, en este caso de una persona extraordinaria que decidió dedicar su vida a los más pobres y se fue a vivir con ellos para ayudarles, para sufrir con ellos, para compartir su desdicha, su vida carente de todo lo que en nuestro primer mundo consideramos mínimos vitales, haya pasado mucho más desapercibida.
Esa persona admirable, produjo, sin quererlo, ríos de comentarios polémicos por la decisión del gobierno de repatriarlo. Se criticaba el gasto que suponía cuando aquí (siempre nuestro ombligo) se recortaban gastos en sanidad. Se alarmaban por el riesgo al que se exponía a la población (más ombligo) al estar contagiado con un virus tan letal.
La muerte del padre Miguel Pajares, a pesar de la repercusión de su traslado a España hace apenas una semana, ha tenido muy poco eco en la redes sociales. He visto un breve y escueto comentario que no sé si era deliberadamente descarnado: “ha muerto el cura del ébola”.
Es una lástima que Robin Williams ya no pueda representar el papel del padre Miguel Pajares, por lo que ya no podremos sufrir con él la calamidades de su dedicación a los pobres, no podremos apreciar el valor de una persona entregada a los demás con toda sencillez y humildad.
Mientras no aparezca una producción de Hollywood en la que un gran actor represente en la ficción la vida del padre Miguel Pajares seguiremos leyendo artículos miserables en los que se despreciará la entrega de esta persona por los demás, en los que se criticarán los medios empleados para su repatriación a España y los gastos en los que se ha incurrido para tratar de salvar la vida al cura del ébola.
La vida entregada hasta morir de la misma enfermedad que ya ha matado a miles de africanos contrasta fuertemente con el comportamiento miserable de los que, cegados por su cobardía y sectarismo, son incapaces de reconocer el valor de otras personas que no esperan ninguna recompensa, ni tan siquiera la admiración que deberían despertar en todos nosotros.
Si no hubiera sido por el ébola, el padre Miguel habría fallecido dentro de algunos años en el mismo completo anonimato en el que vivió. Sería un desconocido para todos salvo para aquellos a los que él quiso dedicar toda su vida intentado hacérsela un poco más llevadera.

sábado, 2 de agosto de 2014

Jordi Pujol es Eufrasio Martínez

Los medios todavía no se han atrevido a publicarlo, pero yo tengo informaciones precisas y solventes y puedo, debo, adelantarme y contar lo que sé.
Jordi Pujol se llama, en realidad, Eufrasio Martínez Martínez. Sus padres eran castellanos viejos que hicieron probanza de nobleza ante la chancillería de Valladolid.
Las preguntas surgen de inmediato. ¿Cómo se descubre semejante información? ¿Por qué ahora?
Las investigaciones se vienen desarrollando desde hace muchos años, en realidad desde que el que todos conocemos como Jordi Pujol comenzó a destacar como líder del nacionalismo catalán. Muchos organismos y asociaciones como la ANC, CCA, NBC, ABC y CCC (no sé qué significan esas siglas, pero en cada una de ellas al menos una de las ces se refiere a Cataluña) empezaron enseguida a buscar explicaciones al comportamiento de Jordi Pujol. ¿Por qué tomaba decisiones que enfadaban a sus vecinos españoles? El pueblo catalán siempre ha sido pacífico, entregado al trabajo, el comercio y el ahorro y siempre ha buscado la admiración y el cariño de los demás. El comportamiento de Pujol resultaba ajeno a la esencia del pueblo catalán.
Pero el empujón definitivo a las investigaciones, que habían sufrido altibajos durante todos estos años, al vaivén de los diversos gobiernos catalanes y que conoció su peor época en los años del tripartito liderado por Montilla, tuvo su origen en las últimas declaraciones del ex-molt honorable (¿o deberá decirse molt ex-honorable?) ex president de la Generalitat. El que un catalán, molt honorable y que había sido presidente de la Generalitat reconociese que no había encontrado momento en los últimos 35 años para regularizar la herencia de su padre que, casualmente, estaba en Suiza, resultó demasiado para el comerciante, trabajador y ahorrador pueblo catalán. La imagen de personas que, con la mirada extraviada, se subían a las barandillas de puentes, viaductos y azoteas en un claro intento de poner fin a sus vidas al ser incapaces de asumir que su líder podía ser un defraudador como cualquiera de sus vecinos españoles, exigía que sin demora se pudiera dar una explicación al pueblo catalán que caminaba ahora desorientado y sin saber si debían soplar o sorber.
Desde el principio, las investigaciones se siguieron por tres vías: la sociológica, la científica y la política.
La primera de ellas parecía la más próxima a la verdad y pronto se obtuvieron resultados. Jordi Pujol se habría contagiado con los usos y costumbres de los políticos españoles y, por tanto, habría caído en prácticas corruptas como aquellos. La explicación parecía sólida, daba respuesta al enigma y justificaba la necesidad de seguir adelante con la independencia.
Sin embargo, uno de los sociólogos, conocido por ser un aguafiestas y veranear en Marbella, puso un reparo. ¿Serían los catalanes, aún más, serían los líderes catalanes tan vulnerables que la simple relación con políticos españoles les contagiaría sus maneras de hacer política? Si se admite eso, continuó el sociólogo, ¿debemos condenar al exilio a los que han sido diputados y senadores años y años en el parlamento español porque estarían contagiados sin remedio? ¿Deberemos comprar el hotel Palace de Madrid para mantener recluido en él a Durán i Lleida?
El estupor y el desánimo se apoderaron del grupo de expertos y como ya era viernes por la tarde no hubo mucha discusión para hacer una declaración en la que se recogía que no se consideraba como probable que el comportamiento de Jordi Pujol tuviera una explicación en el campo de la sociología, echando así por tierra las opiniones de Oriol Junqueras y Pilar Rahola que habían declarado muy serios que el molt ex-honorable (o como se diga) se había contaminado con los usos y costumbres de los políticos españoles.
La segunda vía, la científica, corrió una suerte paralela a la anterior, los científicos no admitieron ni por un momento que la genética catalana pudiera ser conquistada por la decadente y débil genética castellana.
Los casos más impactantes que se pusieron encima de la mesa (es una forma de hablar, en realidad, se proyectaron algunas imágenes borrosas en una pantalla) y que fueron la puntilla definitiva a la posibilidad de que genes españoles de algún remotísimo antepasado de Jordi Pujol hubieran ido ganando la batalla hasta adueñarse por completo de su cuerpo, fue el de varias mujeres catalanas en las que se habían producido abortos espontáneos al llevar el feto un porcentaje de genes españoles superior a lo tolerable. La genética catalana, tan trabajadora, comerciante y ahorradora como los propios seres humanos de los que formaba parte no podría dejarse conquistar por unos decadentes y vagos genes españoles.
Declarada también como imposible la vía científica, quedaba sólo la política. Ésta fue poco a poco abriéndose paso hasta llegar a la verdad del conocido como caso Pujol.
Como decía al principio de este artículo, se encontraron pruebas irrefutables de que Jordi Pujol había nacido en un pequeño pueblo de Castilla, hijo de Eufrasio Martínez Martínez y de Eufrasia Martínez Martínez a los que, sin que se sepa por qué, en el pueblo conocían con el sobrenombre de Los Redundantes y que, en contra de lo que se podría sospechar, no guardaban ningún parentesco entre ellos (lo que no deja de ser extraño, ya que estaban casados).
Eufrasio y Eufrasia, acababan de tener a su primer hijo, al que llamaron también Eufrasio
y, ya es coincidencia, Martínez Martínez, cuando fueron reclutados por el servicio secreto español y se trasladaron a Barcelona donde se instalaron con nueva documentación a nombre de Jordi Pujol y señora y su hijo Jordi Pujol (los del servicio secreto son gente sin imaginación) nacidos en Cataluña y con antepasados catalanes hasta el Tiranosaurio Rex. La familia Pujol (esa familia Pujol, porque, según dicen, en Cataluña hay otras familias con ese apellido) permaneció como célula durmiente y viviendo a cuerpo de rey a costa del estado español mientras empezaba ya a propalar entre sus amigos y conocidos, sin duda para disimular, el que llegaría a ser disco platino del independentismo catalán “España ens roba”. Eufrasito, bien descansado después de pasar sus primeros años de vida como durmiente, pronto comenzó a destacar en su carrera política y, desde el comienzo, su labor al servicio de los intereses de los españoles españolistas fue ingente, dedicando todos sus esfuerzos a tomar medidas y hacer declaraciones que sentaban a cuerno quemado entre los vecinos españoles y que los fascistas anticatalanes que pululaban por Madrid se encargaban de amplificar para generar el mayor odio posible hacia los catalanes.
La labor del espía Eufrasio Martínez se creía terminada, pero el plan diseñado desde un principio y que demuestra claramente lo perversos que pueden llegar a ser los políticos de Madrid, tenía una última fase que se pondría en marcha si las circunstancias lo exigían.
Esas circunstancias parecieron darse con el avance inevitable de los independentistas y la decisión de Artur Mas de continuar adelante con la ida de hacer una consulta al pueblo catalán para saber su opinión sobre la independencia. El plan parecía perfecto, suponía el suicidio político de Jordi Pujol y con él arrastraría a sus colegas de CiU, dejaría mermadas las huestes (menudas palabrejas utilizan los castellanos) nacionalistas y daría un fuerte varapalo a los partidarios de la independencia, al mostrar al mundo mundial que los políticos catalanes son tan corruptos e impresentables como los españoles.
El plan parecía perfecto y seguramente estaba muy cerca de serlo, pero ninguna obra humana es perfecta y ésta tampoco podía serlo. En las próximas horas todo esto saldrá a la luz y quedará demostrado que los catalanes, pueblo trabajador, etc. etc. etc. no son corruptos ni defraudadores, que esas prácticas, tan habituales entre los políticos españoles (y no me gusta señalar), son por completo ajenas a su forma de ser y entender la política.
Estos hechos serán respaldados por diversos estudios (de alguna manera había que sacarle provecho a la investigación científica) que demuestran que no hay ningún político catalán condenado, ni siquiera acusado, ni imputado, ni investigado por ningún caso de corrupción. Los que podrían estar en alguna de esas circunstancias y que coloquialmente se conocen como políticos catalanes, no son tales, pues entre sus ancestros apenas cuentan con un 10% de genes catalanes.
Otro de los estudios demuestra que los delincuentes en cuyo carné de identidad consta como lugar de nacimiento alguna localidad catalana, en realidad son hijos de emigrantes españoles o no tienen en su sangre más allá de un 10% de sangre catalana.
No deja de ser llamativo cómo coinciden en ese porcentaje las evidencias científicas aportadas.
Cuando Artur Mas y Oriol Junqueras haciendo un dueto que se grabará en DVD y se venderá junto con una estelada y una fotografía tamaño póster del equipo del FCB (aquí la ce no se refiere a Cataluña, sino a club) pongan todos estos hechos en conocimiento del pueblo catalán podrán decir con confianza y en catalán que todos deben estar tranquilos y decididos en el camino a recorrer porque la patria goza de calma.

miércoles, 18 de junio de 2014

Rey , república y figuras de cera

No entiendo a los nacionalistas del PNV y CiU que le piden al nuevo rey que no sea «una figura de cera que se pasea de evento en evento». Yo recuerdo cuando era un joven al que explicaban que en Gran Bretaña había una monarquía parlamentaria en la que la reina «reina pero no gobierna». Yo vivía en una dictadura y no entendía para qué servía una reina que no gobernaba en su reino, pero me parecía el colmo de la modernidad.
Cuando ya un poco mayor tuve la ocasión de votar la constitución de 1978 empecé a sentirme un algo orgulloso de vivir en un país que empezaba a parecerse a Gran Bretaña. También aquí tendríamos un rey que reinaría pero no gobernaría. Ya comenzaba a entender un poco para qué servía esa figura.
Han pasado 35 años desde que se aprobó aquella constitución. El rey ha reinado pero no gobernado, con luces y sombras, no seré yo quien defienda a capa y espada a Juan Carlos I, pero sí puedo defender la institución que ha representado, porque ha permitido el juego democrático y ha limitado su papel al meramente institucional. Es decir, ha hecho, en política, lo que debía hacer.
No digo, como algunos monárquicos extraviados, que el rey nos ha dado la libertad o la democracia. No lo digo porque no lo siento, porque no es cierto. En todo caso nos habrá devuelto la libertad o la democracia. Pero no nos la ha dado, era nuestra y nos la habían arrebatado.
Ahora los republicanos quieren votar la forma de la jefatura del estado. Unos dicen que, por su edad, no votaron en su día la constitución. Otros, que la votaron, dicen que en aquellos tiempos no era una votación totalmente libre porque las fuerzas de la dictadura aún acechaban.
La constitución prevé la forma de modificar la jefatura del estado, así que, los que desean una república, ya saben como funciona la democracia: deben conseguir la suficiente representación para llevarla a cabo en las cortes. Lo demás son ganas de marear la perdiz.
Volviendo a los nacionalistas y a las figuras de cera. ¿Aceptarían que el rey dejara de ser una figura de cera para orientar la política hacia una centralización de la administración? Seguro que eso ya no les haría tanta gracia. Aunque un estado centralizado puede ser tan democrático como otro que no lo es. ¿Acaso es menos democracia Francia que Alemania?
Pero claro, PNV y CiU quieren que el rey intervenga en la dirección que a ellos les conviene y eso, queridos nacionalistas, es saltarse las reglas del juego.
La figura del rey es institucional y no debe apoyar las aspiraciones de ninguna Comunidad Autónoma de diferente forma a como lo haría con otras.
El único riesgo para la democracia de estos 35 años de constitución ha surgido de la violación de la legalidad: terrorismo, golpe de estado, corrupción, nepotismo...
La defensa de la democracia se hace respetando la ley, no esquivándola. Y una forma de respetarla es cambiándola de acuerdo con los mecanismos previstos, no buscando atajos o subterfugios disfrazados de consultas populares.

domingo, 1 de junio de 2014

Elecciones europeas: entre la estupidez y la ceguera

Las elecciones europeas han traído por fin un severo correctivo a los partidos del stablishmente. PSOE, PP e IU han sufrido un tremenda sangría de votos, los dos primeros, y no ha obtenido el crecimiento esperado el tercero.
La única lectura posible es que un buen número de votantes, 1,5 millones, han dicho ¡basta! y han buscado una alternativa en el espectro más a la izquierda. Otro buen número han buscado ofertas alternativas, UPyD y Ciudadanos, y un número nada desdeñable ha decidido quedarse en casa desencantado con los partidos tradicionales.
Los motivos por los que el PP y el PSOE han tenido el descalabro que se esperaba (la única sorpresa de estas elecciones fueron los cinco eurodiputados conseguidos por Podemos) son bien conocidos: prepotencia, privilegios, desprecio de los ciudadanos, corrupción, despilfarro…
Y muy principalmente, quizás la razón principal, la gestión de la crisis no ya al margen de la mayoría de los ciudadanos, sino a costa de éstos.
Seis millones de parados, decenas de miles de desahuciados, cientos de miles de estafados con las preferentes, las subordinadas o las acciones de Bankia han traído estos resultados que los partidos mayoritarios no es que no estén sabiendo digerir, sino que ni tan siquiera están sabiendo interpretar correctamente.
PP, PSOE y sus palmeros mediáticos se han dedicado esta semana a insultar y despreciar a Podemos y a su líder, Pablo Iglesias. Se empeñan en poner de relieve que su programa es irrealizable, que traería la ruina al país, que son peligrosos antisistema, incluso que son poco aseados o perroflautas.
La ceguera de los dirigentes de PP y PSOE y la de sus medios afines es épica. Creen que con esos peregrinos argumentos pueden disuadir a la gente que ha votado a Podemos en lugar de darse cuenta de que sólo convencen a los ya convencidos, mientras que inclinan hacia esa nueva fuerza política emergente a un buen número de ciudadanos que no pueden entender que quienes la atacan traten de ponerles como contraejemplo a unos personajes que, en efecto, van impecablemente vestidos, pero con su irreprochable atuendo no han dudado en embarcarse en costosas obras públicas innecesarias, han despilfarrado el dinero de todos, han caído en corruptelas millonarias, han administrado peor que mal las obras públicas incurriendo en unos sobrecostes escandalosos, han practicado el nepotismo y el sectarismo más nauseabundo y se han dotado de toda una serie de privilegios que les han permitido mantenerse al margen de la crisis que asolaba a sus conciudadanos.
Esos políticos tan responsables que nos quieren vender como contrapunto a quien despectivamente llaman “el coletas” han arruinado las cajas de ahorros, instituciones centenarias que habían nacido del pueblo para permitir el acceso al crédito de las personas humildes, sin ánimo de lucro y con la obligación de devolver a la sociedad sus beneficios por medio de sus obras sociales.
¿Son ejemplo de algo los que han incumplido sus programas políticos de manera reiterada y han gobernado de espaldas a sus ciudadanos mientras transitaban entre los cargos públicos y los consejos de administración de los grandes oligopolios?
Caminar por la senda que busca las culpas de lo que sucede en aquél que los votantes empiezan a ver como solución, es la manera más segura de llegar al desastre.