domingo, 14 de diciembre de 2008

Zapatero no te abandonará a tu suerte

Llevo tiempo sintiendo un cierto vacío en el estómago cada vez que oigo a nuestro Z y demás personajes del gobierno decir sin sonrojarse que no va a abandonar a su suerte a los que sufran las consecuencias de la crisis. Y es que si algo me indigna sobremanera es la desfachatez de nuestros políticos para mentir sin que se les mueva un sólo músculo de la cara. Supongo que tenerlo petrificado ayuda en estos casos.

En la misa de este domingo en la parroquia de San Lorenzo, y no por primera vez, el párroco nos ha advertido de las dificultades que atraviesan algo más de cuarenta familias de la parroquia a las que Cáritas parroquial ayuda económicamente todos los meses a salir adelante. Las cifras aproximadas son que en las colectas mensuales en la citada parroquia, en favor de Cáritas, normalmente el primer domingo de cada mes, se recaudan unos 1.600 Euros (también es interesante saber que la recaudación ha disminuido últimamente) y que las ayudas a esas algo más de cuarenta familias asciende a unos 3.500 Euros. Según el sacerdote se les ayuda a pagar la renta y a resolver las necesidades más elementales y, seguramente que para solventar eventuales prejuicios, añadió que no se trataba de emigrantes, sino de familias gijonesas.
Para quien no sea de Gijón, hay que aclarar que la Parroquia de San Lorenzo está en el centro de la ciudad, no está en un barrio obrero, ni marginal, ni de población excesivamente envejecida. Es más, según dijo, alguna de esas familias lleva a sus hijos al catecismo de la parroquia, es decir, que son parejas jóvenes con niños pequeños.

Si esto ocurre en esta parroquia, ¿qué estará ocurriendo en otras parroquias de barrios más desfavorecidos? Se preguntaba el párroco.
Y esto mismo me pregunto yo. Y también me pregunto, si el próximo año todos coinciden en que será todavía peor, ¿qué ocurrirá el año que viene?.

Por eso, cuando escucho a Z decir que no van a abandonar a las personas a su suerte, ¿qué quiere decir exactamente? ¿que les dará la dirección de la parroquia más cercana? ¿quienes son los que realmente no están abandonando a la gente a su suerte? ¿el gobierno?

Las personas que pierden su trabajo cobran el subsidio por desempleo durante un tiempo, al que tienen derecho legalmente, y después una ayuda familiar que no resuelve las necesidades más elementales de una persona, menos de una familia. Todo eso no es concedido de manera graciable por Zapatero, ni siquiera por el gobierno, es algo a lo que tenemos derecho legalmente. Pero, a partir de ahí, ¿qué están haciendo nuestros gobernantes para no abandonar a esas personas a su suerte? Me gustaría mucho que nos lo explicaran despacito y claramente.

Hasta ahora sabemos que el gobierno ha establecido un plan de ayuda a los bancos porque era necesario generar liquidez, pero como no se atrevieron a establecer mecanismos de control se han encontrado con que los bancos tienen una desconfianza total en el futuro próximo de nuestra economía y siguen sin soltar un duro. ¿Falta de liquidez? Yo diría que exceso de miedo. Las ventas de coches han caído en picado, las de viviendas igualmente y el consumo también ha descendido espectacularmente. ¿Dónde está ese dinero que no se gasta? No todo se explica por el descenso de ingresos de las personas que se han ido al paro. Pues bien, ese dinero está en los bancos y éstos lo mantienen a buen recaudo sin atreverse a prestarlo porque no confían en que se lo vayan a devolver. La morosidad está aumentado rápidamente y no están dispuestos a asumir más riesgos. Y yo no puedo reprocharles nada. Pero lo que sí reprocho es que el gobierno en las dos subastas ya realizadas les haya adjudicado 18.000 millones de Euros. ¿Para qué? ¿A quién benefician? ¿No será que los bancos han ido a las sedes de los partidos con los recibos de los créditos que éstos tienen pendientes?. ¡Bah, seguro que no!

También ha dispuesto nuestro gobierno unos cuantos miles de millones de euros para que los ayuntamientos realicen obras que generarán empleo. Pero, no nos engañemos, empleo temporal, de corto recorrido y para realizar obras que, seguramente, muchas de ellas ni siquiera redundarán en beneficio de los ciudadanos, que somos los que pagamos todo eso. Ya he puesto el ejemplo del ayuntamiento de Gijón, que construirá dos campos de hierba sintética en la Escuela de Fútbol de Mareo, propiedad nominalmente del ayuntamiento, pero de uso exclusivo del Sporting de Gijón. ¿Ése es el mejor destino de nuestro dinero? ¿Cuántas obras como esas se realizarán por toda España?

Lamentable uso de nuestros impuestos. Cada vez más este nuevo despotismo de los partidos sigue con su máxima, falsa por supuesto, de todo para el pueblo pero sin el pueblo. La frase más exacta es todo el dinero del pueblo para lo que nosotros digamos.
Los impuestos siguen como están y subirán, claro, porque con ellos habrá que pagar todo este derroche y con ellos nuestro gobierno gasta cantidades de escándalo en medidas para reactivar la economía que no reactivan nada. Los impuestos municipales también suben muy por encima del IPC (el ayuntamiento de Gijón subirá sólo un 9% el IBI cada año durante los próximos diez años, cuatro veces más que la inflación admitida por el gobierno). El transporte urbano ha subido sus precios cuando los combustibles estaban por las nubes, pero, ahora que han bajado, los precios de los billetes no lo han hecho, ni lo harán.

Pero, tranquilos, que nadie se alarme, si alguien tiene problemas el gobierno, que para eso es socialista, seguirá ayudando a las bancos y a las empresas, y al que lo necesite le dará la dirección del centro de Cáritas más cercano.

Por cierto, la patronal sigue reclamando abaratar el despido para crear empleo. Supongo que pronto pedirán que suban los tipos de interés para que las empresas pidan más créditos, que suban los combustibles para mejorar el transporte o que aumente el impuesto de sociedades para crear más empresas. Son así, es su naturaleza. Creen que la economía de mercado es aquella en la que las empresas reciben toda clase de ayudas y subvenciones y los trabajadores un recurso de usar y tirar. Lo único que les produce cierto desasosiego es que no saben todavía quién comprará sus productos si los trabajadores se van al paro y no tienen dinero. Pero ya pensarán en eso en otro momento, que ahora están totalmente dedicados a sacar sus empresas adelante.

martes, 9 de diciembre de 2008

¿Políticos o forofos?

Publicaba La Nueva España de hace unos días un artículo de D. Iván Álvarez Raja, secretario de organización del PSOE de Gijón, titulado “New Deal”. No era de esperar que D. Iván criticara la labor del gobierno de Zapatero, pero su artículo superaba con creces la postura del militante convencido y contenía todos los ingredientes del forofo más acérrimo.

Decía a raíz del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo que había
anunciado Zapatero que éste “está marcando la agenda y la iniciativa, no sólo a nivel nacional, sino internacional, entre los gobiernos europeos y americanos, preocupándose no sólo de Wall Street, sino también de main street. Que Obama tome nota.”

Casi nada al aparato. El mundo entero debe mirar asombrado cómo nuestro presidente del gobierno marca la agenda del mundo mundial y diseña los planes que sacarán a la
economía de nuestro planeta del marasmo en el que está sumida.


En el párrafo anterior se atribuía a sí mismo y a otros sin identificar, pues hablaba de “algunos”, que ya habían advertido “hacía ya meses” de que la situación económica mundial “no podía ser más que el preludio de
grandes males si no se actuaba con rapidez”.
Lástima que no fuese capaz de convencer a Solbes o al mismo Zapatero de lo que se nos venía encima, y que éstos, hace meses, negaran sistemáticamente las dificultades y afirmaran que nuestra economía estaba mejor preparada que ninguna para salir adelante.


Más adelante decía en su artículo que los cuarenta y ocho millones que le corresponderán al municipio
de Gijón, sumados a los setenta del presupuesto municipal, van a suponer el revulsivo definitivo para este concejo y nos habla de arquitectos, ingenieros, empresas, gabinetes desempleados, en fin, un sin número de personas que
encontrarán su salvavidas en las obras que se acometerán gracias a los dineros que Zapatero tan sabiamente ha sabido poner a disposición de los ayuntamientos.
En sus propias palabras la cosa suena mucho mejor: “Si en el2009 ya estaban previstos más de 70 millones de euros de inversión municipal, toda una cifra récord viendo lo que pasa en otros lares, ahora tendremos otros 50 millones más para traer cuanto antes la recuperación económica que el mercado por sí solo no va a solucionar.”


Y finalizaba su artículo afirmando que “Sin duda, el año 2009 será el año de la recuperación. Lo será con el esfuerzo de todos , y con este nuevo reparto, este New Deal del presidente Zapatero, todos vamos a salir ganando cuando veamos nuevos parques y jardines, calles renovadas, equipamientos deportivos y culturales, nuevas iniciativas empresariales e
industriales, generación de empleo, actividad económica y vertebración de la
ciudad.”
Qué lastima que nadie se hubiera dado cuenta antes de que sólo necesitábamos 8.000 millones de Euros para salir de la crisis y poner a España y a todos sus municipios en la cima del mundo. Por ese precio habría valido la pena haberlo hecho ya el año pasado, o el anterior. Si se hubiera hecho hace cinco años, cuando Zapatero llegó al gobierno, descontada la inflación, nos habrá salido mucho más barato.


Este artículo venía en una de las primeras páginas del periódico y, si yo hubiera sido sensato, tendría que haberme dejado llevar por la euforia que me había contagiado el artículo del Sr. Álvarez Raja y, en lugar de seguir leyendo el periódico, tendría que haber corrido raudo y veloz a celebrar con el resto de mis conciudadanos el advenimiento del nuevo orden mundial liderado por Z. Pero seguí leyendo y lo que más me extrañó fue que los proyectos que se anunciaban con los dineros que Z nos había destinado consistían en un polideportivo, una guardería, se ampliaría el parque de Los Pericones, se harían dos campos de hierba artificial en Mareo (¿en nuestro Mareo? ¿en el que compró el Ayuntamiento al Sporting y donde se debe pagar para entrar a ver hasta un partido de benjamines si no eres socio del Sporting? ¿a ése que utiliza en exclusiva el equipo de nuestros amores sin abonar ni una modesta y simbólica
renta? Pues si, parece ser que en ese Mareo, no en la parroquia y para uso y disfrute de todos los gijoneses) y se mejoraría la cubierta de El Molinón.
Y con esto y un bizcocho se terminó la gran inversión del siglo y la nunca vista recuperación económica.


Pero aún seguí leyendo, y se hablaba un día más de la revisión catastral y se recordaba que, salvo errores, que se procurarían subsanar, el IBI sólo debería subir un 9% el próximo año, y así cada año durante diez. Es decir que el IBI, el año próximo, sólo subirá cuatro veces más que la inflación prevista para este año que estamos a punto de finalizar.
Y aún leí más, y llegué a las páginas de economía y en ellas nos decían que Naval Gijón cerraba definitivamente gracias a la maravillosa gestión de PYMAR, que es un ente público destinado a gestionar astilleros en crisis y que, vista la gestión, con Naval Gijón cualquiera desearía que gestionase todas las empresas en crisis de nuestro país. ¡Qué tome nota Obama! para resolver los problemas de General Motors o Ford.


Y todavía más. El otro astillero de nuestra bahía perdía la construcción de varios barcos que se harán en otros astilleros de la empresa. No está de más recordar que este astillero fue privatizado por el gobierno de Zapatero ante el silencio ominoso de nuestros políticos locales y, seguramente, en contra de la opinión del Sr. Álvarez Raja, pues como él afirma en su artículo “(…)era necesario recuperar el papel de lo colectivo frente al imperio falsamente liberal del mercado libre en el que no se premia a los mejores, sino
a los más pillastres (…)”
Su labor contraria a la privatización de este astillero debió de ser tenaz, pero callada, porque aunque debo reconocer que no lo sigo con la devoción que debiera, no recuerdo haber leído ningún artículo suyo en contra de esa medida. ¡Qué raro!


En fin, y para terminar, que las noticias económicas venían, desgraciadamente, a poner las cosas en su sitio.
El pasado treinta de noviembre, el que, a estas alturas, considero ya mi amigo, D. Iván publicaba otro artículo que titulaba con la frase que Clinton dedicó a Bush padre “Es la economía, estúpido”. Pues bien, yo termino parafraseando a Clinton, pero me ahorraré el insulto: ¡es la realidad, Iván!.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Otra vez ETA

Otra vez. Otra persona más asesinada.

Para su familia y amigos no será otra vez, ni una más. Será “la vez” y “la persona”: esposo, padre, tío, amigo.

A los que, como yo, lo vemos de lejos, no nos duele como a ellos. No podemos sentir, por mucho que queramos, lo que puedan sentir ellos.

Yo no soy capaz de entender qué puede sentir por dentro una persona que acaba de perder a su amigo o a su compañero de partida de cada día y continúa con su rutina como si nada.
Esa es la cuestión, “como si nada”. No es que no haya ocurrido nada, sino que
él continúa como si nada hubiera ocurrido.
Estoy seguro de que los daños que ese comportamiento, necesariamente fingido, quizás producto del miedo, produce en lo más hondo de la persona, hiere su alma gravemente.
Los que leemos la noticia como una desgracia más de las tantas que nos cuenta el periódico cada día, no podemos comprender qué puede sentir un habitante de esa localidad que sabe que
entre sus vecinos, quizás uno de su escalera, está el que ha facilitado fotografías, hábitos y todos los datos necesarios para los que debían cometer el asesinato.
No podemos entender que el lugar más representativo de la localidad esté ocupado por una persona que permanece impasible ante la muerte violenta de un convecino. Pero podemos entender menos que haya podido tener votos suficientes, primero, para salir elegido concejal y luego para ser votado como alcalde.
¿Quién pude entender que en el siglo XXI se mate a una persona porque su empresa está construyendo una vía férrea?
¿Cómo es posible que alguien acabe con la vida de una persona porque piensa distinto?
¿Cómo puede ser que después de cuarenta años de terrorismo aún veamos cómo algunos muestran su estupor porque la víctima era “de aquí de toda la vida”?
Los que estamos lejos no podemos entenderlo.
Pero, ¿cómo es posible que lo entiendan, justifiquen y apoyen tantos que están tan cerca?
Mientras tanto, en la capital del reino, en una universidad, un grupo de alumnos llamaba fascista a un exministro. Por supuesto, no tuvieron un instante para condenar el asesinato de un compatriota cuatrocientos kilómetros más al norte, supongo que estaban muy ocupados felicitándose por su gran hazaña de la mañana. Quizás les parece más cómodo gritar fascista y montar un numerito vestidos de naranja, sabiendo como saben con toda seguridad que no les va a suponer ni el más mínimo inconveniente, que salir dando la cara para afear la conducta de una banda de asesinos. Son capaces de compadecer a los presos de Guantánamo, pero incapaces de conmoverse con el sufrimiento y la muerte de un compatriota. ¡Qué extraña sensibilidad la de algunos! Quizás piensen que los que matan a otras personas son demócratas de pata negra.

Lo malo de todo eso, es que todos esos estudiantes no actúan así de manera espontánea, sino que son los “cachorros” de organizaciones políticas, muchas de las cuales tienen representación parlamentaria y se presentan ante la sociedad como partidos democráticos sin tacha. Todas esas algaradas que se montan en las universidades para agredir a unos y escuchar respetuosos y embelesados a otros, están perfectamente organizadas y entran dentro de la actividad “política” habitual de grupos radicales extremistas y no tan extremistas, antisistema y no tan antisistema, que se dedican a alimentar a la bestia que seguramente un buen día intentará, una vez más, devorarnos a todos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Zapatero descree del intervencionismo

Ante la crisis que arrecia y que nadie sabe explicar, los gobiernos toman medidas que consisten, casi exclusivamente, en destinar miles de millones de euros para ayudar a los bancos y a las empresas de algunos sectores. Da pavor ver con que alegría se anuncian esas medidas y nadie explica por qué, si el año pasado o hace dos años se hablaba de aumentar las pensiones o el salario mínimo interprofesional, enseguida todos nos explicaban que eso no se podía hacer, porque que si los recursos son limitados, que si subía la inflación, que si no se podían subir los impuestos y bla, bla, bla. Sin embargo ahora parece que todo eso ya no importa y se pueden destinar miles de millones de euros para dinamizar la economía. Dicen. Y yo digo, ¿por qué ese dinero que se da a los bancos no se nos da a nosotros?. Si es para animar el consumo nosotros hemos demostrado que sabemos consumir muy bien, quiero decir, mucho, y seguro que, sobre todo en estas fechas navideñas, sabríamos gastarlo todo bien alegremente.

No soy capaz de entender por qué se da dinero a los bancos para que tengan liquidez (¡pobres!) y nos lo puedan prestar con sus buenos intereses, y no nos lo dan a nosotros para que lo gastemos directamente. O, ya puestos, podría prestárnoslo el estado y pagarle a él los intereses, en lugar de hacerlo a los bancos.

Bueno, ya sé que todo esto que digo deben de ser grandes tonterías, porque los sesudos hombres que nos gobiernan y los no menos sesudos empresarios que han sabido llevar a sus grandes empresas al borde de la catástrofe están todos de acuerdo en que esto es lo que hay que hacer y que aún se necesitan más ayudas y más dinero para que toda esta maquinaria siga funcionando, porque si no ¿a dónde iremos a parar? o mejor dicho, porque si no todos pararemos e iremos derechitos a las listas del paro. Y claro, como las empresas no quieren vernos en tan penosa situación le piden dinero al gobierno para poder mantener sus empresas funcionando y conservar así nuestros puestos de trabajo. Que ellos son muy buenos y lo hacen por eso y no por otros motivos. Ya se sabe que los empresarios sólo quieren crear riqueza... no, no para ellos, ¡como sois!, quieren crear riqueza para el país; ¡si ellos son muy austeros y se conforman con cualquier cosa!

Y está muy bien, ¡qué caramba! El estado nos exprime a base de impuestos, que destinará a las empresas y bancos para mantener este bonito sistema de libre mercado (ja, ja). Las empresas y los bancos a cambio nos mantienen en nuestros puestos de trabajo (no a todos, ya se sabe, que la empresas no son centros de caridad y están para ganar dinero) para que podamos, con nuestro salario, comprar los productos que fabrican, pagar los préstamos que necesitamos para comprarlos, que con el salario no se puede comprar todo sin endeudarse, y pagar los impuestos que sean necesarios para que esas empresas y esos bancos puedan seguir funcionando y ganando dinero, claro, que las empresas están para ganar dinero. Si lo ganan porque las cosas van bien, pues eso, y si no lo ganan porque las cosas van mal, pues para eso estamos nosotros, porque las empresas no son instituciones benéficas, pero nosotros sí que somos personas caritativas que ayudamos a las empresas a salir adelante.

Y si una empresa rusa, por ejemplo, Lukoil, quiere hacerse con nuestra principal petrolera, digamos que Repsol, ¿tendría que hacer algo el gobierno para evitarlo y que siga siendo española? No, no y no. Porque nuestro presidente Z descree del intervencionismo (ja, ja, ja).

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Crucifijos

La sentencia de un juzgado de Valladolid dando la razón al padre de una alumna, que pedía que se retirasen los crucifijos de las aulas de un colegio público, ha vuelto a traer a la actualidad un tema que es recurrente y que se reproduce con especial intensidad en las fechas prenavideñas.

Cada año asistimos a variadas controversias en diferentes ciudades por que algunos padres no quieren que se pongan belenes en los colegios, que se celebren concursos de villacincos, etc.

Todos estos actos son propios de nuestra cultura bimilenaria, pero en virtud de que nuestro estado es aconfesional se quiere impedir que los símbolos religiosos, aunque sería más exacto decir cristianos, desaparezcan por completo de los lugares públicos. Nadie se toma la molestia en conocer la opinión de la mayoría y se va imponiendo poco a poco la de una minoría que parece sentir una especial aversión por todo lo que recuerde a la religión cristiana.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero poco a poco se va caminando. El principal sindicato de la enseñanza de Asturias ya ha pedido que, además de quitar los crucifijos de las aulas, se cambien los nombres de los colegios que lo tengan religioso, que no se pongan carteles como los de las campañas del Domund o que no se peguen en las aulas los posters que elaboran los alumnos de religión.

Pero, insisto, todavía queda mucho por hacer y me parece bien que se empiece por los colegios; al fin y a la postre, una vez que de ellos ha huido en gran medida la cultura, la educación y la disciplina al tiempo que se han llenado de un buen puñado de funcionarios que se dedican a la enseñanza con la misma vocación y entrega que podrían dedicarse a contar los gamusinos que habitan las charcas de nuestro país, pues desalojar cualquier cosa que recuerde vagamente a una religión que tiene como norma fundamental la entrega a los demás parece bastante lógico, pues los crucifijos vienen a ser como la soga en la casa del ahorcado.

Supongo que pronto alguien pedirá que la Cruz Roja ya no se llame así o reclamará que dejen de pintarse cruces rojas en los botiquines. Habrá personas que exijan que no se interprete música religiosa en ningún lugar público y espero que dejen para lo último la mutilación de los monumentos religiosos de los que será preciso eliminar cualquier símbolo u ornamento religioso, al menos de sus fachadas, para no molestar a los transeúntes.


Ayer en una tertulia una persona que tengo por moderada, y que me consta que lo es, ante el comentario de que el crucifijo no ofendía a nadie argüía que a los musulmanes sí, y parecía no darse cuenta de que el problema no es del crucifijo ni de la persona que lo muestra, sino del que se siente ofendido.

lunes, 24 de noviembre de 2008

¿No desea Aznar que el PP gane las elecciones?

Hace tiempo que sospecho que Aznar no desea que el PP gane las
elecciones y mis sospechas se afianzan cada vez más. Es el único motivo
que encuentro para que siempre esté dispuesto a perjudicar seriamente a
los dirigentes de su partido y, por tanto, entorpecer las posibilidades de
que puedan ganar las elecciones.


Es cierto que comenzó a causar daños a las posibilidades de su partido
cuando aún era presidente del gobierno, daños que muchos veíamos y que,
a la postre, se mostraron insuperables.


La soberbia y arrogancia de su último mandato fueron de por sí muy perjudiciales, pero resultaron letales cuando le impidieron ver que no podía
tomar decisiones en contra de una gran parte de los ciudadanos.
Aparecer con su amigo Bush hablando con acento tejano era algo
realmente bochornoso, pero salir en primera fila en una foto de las
Azores, en la que no pintábamos nada y que no tenía relevancia alguna
para lo que fuera a ocurrir finalmente, fue un error que sólo su
vanidad le podía impedir medir los efectos que causaría.


¿Sigue siendo vanidad lo que le impulsa a fustigar duramente a la
dirección de su partido, cuando el máximo responsable fue designado
por él mismo?


Durante la legislatura pasada yo creía que el rencor por cómo transcurrieron los últimos días de su gobierno le impedía moderar
un discurso que a todas luces perjudicaba los intereses de su partido.
Yo pensaba que su soberbia le impedía reconocer los grandes errores de
su última legislatura a pesar de que la magnitud de los mismos, pero,
sobre todo, sus devastadores efectos estaban claramente a la vista de
todos.


Sin embargo, el problema de ahora es digno de analizar por un
profesional de la psicología. Está estudiada la etapa en la
que el niño pasa a ser adolescente y debe "matar" al padre como parte del
proceso de su propia afirmación personal, pero no conozco que se haya estudiado el caso del padre que, cuando está pasando a ser
abuelo, necesite "matar" al hijo para reafirmarse y no tener que hacer un análisis crítico de su pasado. Es
posible que exista este caso, pero mis conocimientos de la
materia son muy pobres.

Aunque quizás todo se reduzca a que Aznar desee ser un "primus inter pares" siendo el único que fue capaz de llevar a un partido de derechas al gobierno de España. Quizás quiera asegurarse de esta manera que no va a ser arrasado por el viento de la historia.

Pero también es posible que todo sea mucho más prosaico y por eso olvidó hablar de la venta de Repsol a una empresa rusa, mientras atacaba duramente a su propio partido.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Los astilleros de Gijón

Los astilleros de Gijón vuelven a la actualidad, la negra actualidad de los neumáticos ardiendo y las movilizaciones. Desde hace veinticinco años esta es la triste historia de la construcción naval en Gijón. Pero antes de que desaparezca por completo esta industria de nuestra ciudad, no estaría de más que alguien nos explicase algunas cosas.

Por qué en los últimos años se ha continuado con unos astilleros en reconversión y reduciendo plantilla, cuando la construcción naval ha vivido unos años dorados. La demanda ha saturado los astilleros asiáticos que ya no han podido comprometerse a construir en el tiempo que los armadores querían y los astilleros de Europa se han ido llenando de trabajo porque el plazo de entrega era prioritario al coste de construcción. Sin embargo aquí hemos seguido sin enterarnos.

Por qué los sindicatos han sacrificado la continuidad de los astilleros a la consecución de unas buenas condiciones de prejubilación para los trabajadores. Los lunes al sol se han ido convirtiendo en los martes y en los demás días de la semana. Y los hijos de esos trabajadores han tenido que buscar trabajo de camareros o irse de Asturias o las dos cosas.

Por qué la administración ha seguido dando dinero para prejubilaciones a unas empresas que podían ser viables, como viables han sido otros astilleros de la región y de otras regiones que también sufrieron las reconversiones de los años ochenta, pero supieron sobrevivir.

Por qué los alcaldes de Gijón (antes Areces y ahora Paz Fernández Felgueroso) decía que apoyaban la continuidad de la construcción naval en Gijón mientras iban rodeando a los astilleros de construcciones residenciales de lujo y de playas.

Por qué en otras regiones, con gobiernos del mismo partido que aquí o con otros distintos han sabido gestionar mejor sus crisis y salvar sus astilleros.

Por qué oímos tantas veces a los sindicatos hablar el mismo lenguaje que a la patronal (macroeconomía, demanda, oferta, coyuntura, etc.) y en cambio nunca oímos a la patronal hablar el lenguaje de los trabajadores (paro, precariedad, escasez, necesidad...).

Ya hablé más arriba de "Los lunes al sol". esta película estaba inspirada en los astilleros de Gijón y en las movilizaciones de sus trabajadores, pero los productores no encontraron ayuda en las administraciones de Asturias y se fueron a rodad a Vigo, donde les dieron todo tipo de facilidades. Curiosamente, en Vigo continúan trabajando los astilleros mientras aquí agonizan desahuciados.