viernes, 9 de julio de 2010
Dolor
Sintió el cuchillo hundirse en su carne y la sangre corriendo por su espalda, pero no sintió dolor hasta que se dio la vuelta y vio quien empuñaba el arma.
jueves, 8 de julio de 2010
¿Rubalcaba o el lechero?
Dicen los americanos que democracia es que llamen a tu puerta a las cuatro de la mañana y estés seguro de que es el lechero.
En España hace tiempo que los lecheros ya no llaman a la puerta a ninguna hora, supongo que como en USA, por lo que la afirmación tiene un mayor valor categórico aún. Pero si seguimos diciendo que España es una democracia vamos a tener que convenir que Rubalcaba es lechero.
Como nuestro país es como es, debo apresurarme a decir que me da igual que arresten a un corrupto del PP, del PSOE, de CIU o de las selección española y que espero que todos esos indeseables que circulan por nuestra política dispuestos a enriquecerse a costa de nosotros o de nuestro capital paisajistico, natural o del patriomio de nuestros ayuntamientos, o sea de nosotros, estén pronto entre rejas y no salgan hasta que hayan devuelto hasta el último Euro, los céntimos se los perdonamos, para que no digan.
Pero esto no quita para que me parezca tremendo que se utilicen los medios del estado para poner en la picota a los adversarios políticos, sean corruptos o no, y no se aplique el mismo aparato, ni la misma espectacularidad cuando son del mismo partido o de los partidos amigos.
Espero que el lechero que dirige nuestro Ministerio del Interior se apresure a realizar un despliegue similar con los corruptos de su partido, que los hay y no en menor número que en el PP. Cuando eso ocurra volveré a confiar que sea el lechero cuando llamen a mi puerta de madrugada.
Pero la historia política de Rubalcaba es lo bastante tenebrosa como para saber que no hará eso y que seguirá utilizando todos los medios que tenga a su alcance para hacer política (?) a su estilo.
En España hace tiempo que los lecheros ya no llaman a la puerta a ninguna hora, supongo que como en USA, por lo que la afirmación tiene un mayor valor categórico aún. Pero si seguimos diciendo que España es una democracia vamos a tener que convenir que Rubalcaba es lechero.
Como nuestro país es como es, debo apresurarme a decir que me da igual que arresten a un corrupto del PP, del PSOE, de CIU o de las selección española y que espero que todos esos indeseables que circulan por nuestra política dispuestos a enriquecerse a costa de nosotros o de nuestro capital paisajistico, natural o del patriomio de nuestros ayuntamientos, o sea de nosotros, estén pronto entre rejas y no salgan hasta que hayan devuelto hasta el último Euro, los céntimos se los perdonamos, para que no digan.
Pero esto no quita para que me parezca tremendo que se utilicen los medios del estado para poner en la picota a los adversarios políticos, sean corruptos o no, y no se aplique el mismo aparato, ni la misma espectacularidad cuando son del mismo partido o de los partidos amigos.
Espero que el lechero que dirige nuestro Ministerio del Interior se apresure a realizar un despliegue similar con los corruptos de su partido, que los hay y no en menor número que en el PP. Cuando eso ocurra volveré a confiar que sea el lechero cuando llamen a mi puerta de madrugada.
Pero la historia política de Rubalcaba es lo bastante tenebrosa como para saber que no hará eso y que seguirá utilizando todos los medios que tenga a su alcance para hacer política (?) a su estilo.
lunes, 5 de julio de 2010
Benjamín, de Federico Axat
Esta es una de esas gratas sorpresas que tan a menudo nos depara internet.
Te recomiendo que veas el video publicitario, aquí debajo, vale la pena.
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domingo, 4 de julio de 2010
Aniversario
Celebraban su cuarto aniversario y a los postres de la cena él le leyó un arrebatado poema de amor que había escrito para la ocasión.
Ella, con los ojos arrasados en lágrimas, le dijo que quería que se dieran un tiempo para replantearse su relación.
Él, con la generosidad que siempre había tenido con ella, le dio el resto de su vida.
Ella, con los ojos arrasados en lágrimas, le dijo que quería que se dieran un tiempo para replantearse su relación.
Él, con la generosidad que siempre había tenido con ella, le dio el resto de su vida.
Descubrimiento
Lo descubrieron por casualidad en 6.015 unos arqueólogos que trabajaban en las ruinas de internet del año 2.000. Fue un descubrimiento inesperado y que echó por tierra la teoría sustentada hasta ese momento, según la cual, en aquellos años, los humanos dominaban la técnica de la escritura, pero todavía no sabían construir frases inteligentes.
Otra vez el contubernio
Ahora resulta que nos tenían ganas. Sí, damas y caballeros, de nuevo el contubernio judeo-masónico y la Europa que nos envidia y por eso desea nuestra ruina.
No lo dicen así, porque ya peinan canas o no peinan ya casi nada, pero todos se acuerdan del pequeño dictador de voz aflautada asegurándonos desde el balcón del Palacio de Oriente que estábamos en el mejor de los países posibles, que eramos la reserva espiritual de occidente y que nuestros vecinos y, por tanto, enemigos, estaban verdes de envidia y nos la tenían jurada.
Pues sí, señoras y señores, treinta y cinco años después, una transición democrática en liquidación por derribo, mediante, y un estado democrático social y de derecho, que nuestros políticos defienden con un ardor sólo superado por sus ataques al mismo, en plena efervescencia, resulta que nos tenían ganas, que el dictador tenía razón y que quieren hundirnos.
No importa que hayamos basado nuestro crecimiento económico en la construcción desmesurada e insostenible de viviendas, que emplea mano de obra intensiva y poco cualificada y que, en cuanto la economía se enfría un poco, arroja miles de trabajadores al paro. No importa que nuestra “primera industria” sea el turismo, que emplea mano de obra intensiva y poco cualificada y que en cuanto la economía mundial estornuda pilla una pulmonía, y deja sin trabajo a miles de trabajadores.
Nada de eso importa, lo que importa es buscar al enemigo y las causas fuera para salvar de la quema a un presidente del gobierno que derrochó en los tiempos de bonanza, que no supo tomar mediadas para lo que se nos venía encima, que cuando llegó la crisis la negó con el mismo convencimiento que un niño pequeño se tapa los ojos seguro de que así no pueden verlo y que, cuando ya no pudo seguir disimulando y negando la evidencia, decidió darnos un puñado de aspirinas para combatir el cáncer y confiar en que los demás países supieran salir de la crisis e izarnos con ellos de nuevo a la superficie.
Nada de eso. No se rompan la cabeza. Que los analistas y los expertos se ahorren sus diagnósticos y sus fórmulas para salir de la crisis. Nos tenían ganas y quieren hundirnos.
¡Qué cosas! ¡No podemos con ellos!
No lo dicen así, porque ya peinan canas o no peinan ya casi nada, pero todos se acuerdan del pequeño dictador de voz aflautada asegurándonos desde el balcón del Palacio de Oriente que estábamos en el mejor de los países posibles, que eramos la reserva espiritual de occidente y que nuestros vecinos y, por tanto, enemigos, estaban verdes de envidia y nos la tenían jurada.
Pues sí, señoras y señores, treinta y cinco años después, una transición democrática en liquidación por derribo, mediante, y un estado democrático social y de derecho, que nuestros políticos defienden con un ardor sólo superado por sus ataques al mismo, en plena efervescencia, resulta que nos tenían ganas, que el dictador tenía razón y que quieren hundirnos.
No importa que hayamos basado nuestro crecimiento económico en la construcción desmesurada e insostenible de viviendas, que emplea mano de obra intensiva y poco cualificada y que, en cuanto la economía se enfría un poco, arroja miles de trabajadores al paro. No importa que nuestra “primera industria” sea el turismo, que emplea mano de obra intensiva y poco cualificada y que en cuanto la economía mundial estornuda pilla una pulmonía, y deja sin trabajo a miles de trabajadores.
Nada de eso importa, lo que importa es buscar al enemigo y las causas fuera para salvar de la quema a un presidente del gobierno que derrochó en los tiempos de bonanza, que no supo tomar mediadas para lo que se nos venía encima, que cuando llegó la crisis la negó con el mismo convencimiento que un niño pequeño se tapa los ojos seguro de que así no pueden verlo y que, cuando ya no pudo seguir disimulando y negando la evidencia, decidió darnos un puñado de aspirinas para combatir el cáncer y confiar en que los demás países supieran salir de la crisis e izarnos con ellos de nuevo a la superficie.
Nada de eso. No se rompan la cabeza. Que los analistas y los expertos se ahorren sus diagnósticos y sus fórmulas para salir de la crisis. Nos tenían ganas y quieren hundirnos.
¡Qué cosas! ¡No podemos con ellos!
jueves, 24 de junio de 2010
MAFO, Gobernador del Banco de España
Anda el bueno de MAFO, acrónimo de Miguel Ángel Fernández Ordóñez (un hombre al que llaman por un acrónimo, tiene que tener algún problema, pero dejemos eso para otro momento), a la sazón Gobernador del Banco de España. ¿Y por qué? Se preguntará usted que ha leído, igual que yo, que este hombre morigerado percibe unos emolumentos (qué bonita palabra) de alrededor de los 200.000 Euros anuales. En realidad tienen una retribución de unos 160.000 Euros al año, pero para que no pase estrecheces percibe otros 30.000 o más por asistencias a los Consejos y a las reuniones de la propia entidad. Para que lo entienda, que ya se que acaba de fruncir el ceño porque no lo ve claro: es como si a usted, además de los 1.500 Euros que recibe mensualmente, su caritativo jefe le largara otros 300 por las veces que le llama a su despecho cada mes para echarle un vistazo a esas cuentas que no le acaban de cuadrar.
Ya lo sé, su jefe no es así, pero nosotros que le pagamos el sueldo a MAFO, sí que somo así de rumbosos. ¡Qué no falte de nada, que aquí estamos los españoles!
Bueno, pues a pesar de esa retribución, este hombre se preocupa. ¿Ya ha caído en la cuenta?
Pues no, no es por eso. No es porque el sistema financiero español (aquél que era el más sólido del mundo, que dijo Z) esté un poco regular, o que muchas Cajas de Ahorros esté peor. No es por eso.
Tampoco porque la supervisión de bancos y cajas dependa directamente de él, ni porque les dejara meter el dinero que tenían y el que no tenían en pisos y pisos y más pisos; o que les dejara hacer hipotecas por el 110% ó el 120% del valor de tasación, o que estos estuviesen inflados en una espiral diabólica. Bueno, a lo mejor no lo sabía, pero los bancos lo decían en su publicidad: daban el valor de tasación y un dinero extra para amueblar el piso o para comprar el coche. Claro que estos hombres tan ocupados no se fijan en estas cosas.
Pero, a lo que vamos, ¿no adivina por qué está preocupado?
Pues por la reforma laboral y por las pensiones. Sí, muerde la mano que le da de comer, es decir, la nuestra y en vez de desearnos un futuro seguro y próspero, piensa que nuestros empresarios deben poder despedirnos mucho más barato (más fácil no, porque más fácil no lo pueden tener) y si seguimos trabajando debemos hacerlo más años y, finalmente, cobrar una pensión de miseria, porque eso favorece mucho al país y a su economía, que no sé quienes diablos serán ni el uno, ni la otra.
Es curioso lo de este hombre que, salvo de su negociado, que lo tiene bastante mal, se ocupa de cualquier cosa y, generalmente, para darnos alguna alegría.
Y para alegre el ex ministro Boyer. Dijo este simpático caballero que si seguían bajando los sueldos de los ministros pronto sólo accederían a dirigir el país los analfabetos.
La verdad, no sé que ha querido decir. He echado un vistazo a mi alrededor y he visto a mi médico de cabecera, al profesor de mis hijos, a un empleado del ayuntamiento que vive cerca de mi casa y ninguno de ellos me parece analfabeto, a pesar de que ganan bastante menos de 4.000 Euros al mes, no tienen coche oficial, ni tienen derecho a una pensión vitalicia por trabajar sólo un día.
Pero, claro, hay que ser justos con Boyer, seguramente tiene miedo a que en un futuro, en el gobierno de la nación, sólo haya ingenieros, economistas y licenciados universitarios de distintas disciplinas, y ya no nos dirijan grandes talentos como los que lo hacen en estos momentos.
Ya lo sé, su jefe no es así, pero nosotros que le pagamos el sueldo a MAFO, sí que somo así de rumbosos. ¡Qué no falte de nada, que aquí estamos los españoles!
Bueno, pues a pesar de esa retribución, este hombre se preocupa. ¿Ya ha caído en la cuenta?
Pues no, no es por eso. No es porque el sistema financiero español (aquél que era el más sólido del mundo, que dijo Z) esté un poco regular, o que muchas Cajas de Ahorros esté peor. No es por eso.
Tampoco porque la supervisión de bancos y cajas dependa directamente de él, ni porque les dejara meter el dinero que tenían y el que no tenían en pisos y pisos y más pisos; o que les dejara hacer hipotecas por el 110% ó el 120% del valor de tasación, o que estos estuviesen inflados en una espiral diabólica. Bueno, a lo mejor no lo sabía, pero los bancos lo decían en su publicidad: daban el valor de tasación y un dinero extra para amueblar el piso o para comprar el coche. Claro que estos hombres tan ocupados no se fijan en estas cosas.
Pero, a lo que vamos, ¿no adivina por qué está preocupado?
Pues por la reforma laboral y por las pensiones. Sí, muerde la mano que le da de comer, es decir, la nuestra y en vez de desearnos un futuro seguro y próspero, piensa que nuestros empresarios deben poder despedirnos mucho más barato (más fácil no, porque más fácil no lo pueden tener) y si seguimos trabajando debemos hacerlo más años y, finalmente, cobrar una pensión de miseria, porque eso favorece mucho al país y a su economía, que no sé quienes diablos serán ni el uno, ni la otra.
Es curioso lo de este hombre que, salvo de su negociado, que lo tiene bastante mal, se ocupa de cualquier cosa y, generalmente, para darnos alguna alegría.
Y para alegre el ex ministro Boyer. Dijo este simpático caballero que si seguían bajando los sueldos de los ministros pronto sólo accederían a dirigir el país los analfabetos.
La verdad, no sé que ha querido decir. He echado un vistazo a mi alrededor y he visto a mi médico de cabecera, al profesor de mis hijos, a un empleado del ayuntamiento que vive cerca de mi casa y ninguno de ellos me parece analfabeto, a pesar de que ganan bastante menos de 4.000 Euros al mes, no tienen coche oficial, ni tienen derecho a una pensión vitalicia por trabajar sólo un día.
Pero, claro, hay que ser justos con Boyer, seguramente tiene miedo a que en un futuro, en el gobierno de la nación, sólo haya ingenieros, economistas y licenciados universitarios de distintas disciplinas, y ya no nos dirijan grandes talentos como los que lo hacen en estos momentos.
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