Asturias, igual que otras regiones pobres de España, se está jugando su futuro, o mejor dicho, le están jugando el futuro porque son otros los que van a decidir de forma directa o indirecta el dinero que van a recibir las Comunidades que dependen del dinero que reciben del estado central.
Llevamos treinta años estirando este invento de las Comunidades Autónomas que los constituyentes, supongo que de manera bienintencionada, al menos la mayoría, creían que daría satisfacción a las ansias de autonomía política de las regiones menos afectas a España. Se creía que el País Vasco y Cataluña se "conformarían" con una descentralización política amplia que les permitiera gobernarse con una escasa dependencia del gobierno central.
Sin embargo, algunos nacionalistas feroces creen que fue un error la extensión a todas las regiones del derecho a la autonomía. Muchos nacionalistas creían y aun lo siguen creyendo, que ése era un privilegio que sólo les correspondía a unos pocos territorios, y que, caprichosamente, circunscribían a aquellos que ya habían tenido autonomía durante la segunda república. El resto, que ellos llaman, España, sin distinguir Andalucía de Asturias o Castilla de Valencia, tenían que resignarse a ser gobernados por el gobierno central. Ignorando además, interesadamente, que había más regiones, por ejemplo Asturias, que tenían pendiente su estatuto de la votación en el Congreso de los Diputados, pero que no pudo llevarse a cabo por el golpe de estado del 36.
Lo que sí fue un error que difícilmente se podrá subsanar fue conceder al País Vasco y Navarra el privilegio que supone su financiación. Este agravio está en la base de muchos de los problemas que ahora tenemos con la financiación de algunas comunidades.
El otro gran problema de nuestro estado de las autonomías es que se ha hecho mastodóntico y carísimo. Algunas de las competencias que se han transferido a las Comunidades Autónomas se gestionan mejor de manera descentralizada, pero, en cambio, otras muchas no tienen ningún sentido en manos de las Autonomías. Pero éstas quieren reproducir el estado en su propia comunidad y quieren gestionar hasta la última competencia. La razón que siempre esgrimen de que se gestiona todo mejor estando más cerca del ciudadano se les vuelve en contra cuando se niegan a conceder ni una sola competencia a los ayuntamientos, porque eso supone transferir recursos que no están dispuestos a perder.
Es cierto que hay cosas que se administran mejor desde la cercanía, del mismo modo que hay otras que no mejoran nada o que incluso pierden capacidad al no tener economías de escala suficientes. En sanidad, por ejemplo, se podrían obtener mejores condiciones en el suministro de equipamientos diversos si se negociaran contratos a nivel de todo el estado en vez de negociar cada autonomía por separado.
También carecen de sentido muchos de los gastos en los que se han embarcado todas o casi todas las Comunidades por puro interés político y clientelar, como el absurdo derroche en unas televisiones autonómicas que son máquinas de perder dinero.
Para colmo, nuestro presidente de gobierno se han metido en un verdadero lío para contentar a los catalanes de su propio partido empeñados en demostrar que son más nacionalistas que los nacionalistas. Al final, se pinte como se pinte y se dibuje como se dibuje, dar más dinero a las autonomías ricas será perjudicar a las pobres que tarde o temprano acabarán disponiendo de menos dinero proveniente de la caja común.
Es curioso que sea precisamente un gobierno socialista y una Comunidad Autónoma gobernada por socialistas en coalición con otros dos partidos que se dicen de izquierdas los que vayan a imponer la tesis de que quien más gana debe recibir más, haciendo tabla rasa del fin resdistributivo de los impuestos y utilizando argumentos tan peregrinos como los de las balanzas fiscales que atribuyen a los territorios los impuestos que pagan las personas o las empresas.
Por si fuera poco esto se produce en medio de una crisis económica particularmente intensa en nuestro país que, por una lado, exige una gran cantidad de recursos del estado para intentar que la economía no se congele definitivamente, mientras por otro se obtiene una menor recaudación de impuestos como consecuencia de la desaceleración económica.
Las regiones pobres, como Asturias, van a verse muy gravemente perjudicadas ya que sus ciudadanos tendrán que pagar como los del resto de España el déficit que ahora se está generando, pero recibirán menor cantidad de dinero que las comunidades ricas. A largo plazo esto puede suponer la división de España en regiones ricas y regiones definitivamente arruinadas y resignadas a vivir de la escasa solidaridad de las primeras.
En Asturias se da además la circunstancia de que somos la única Comunidad Autónoma que pierde población. Con cada vez menos personas cotizando y pagando impuestos y aumentando la población de personas mayores, ¿de dónde saldrá el dinero necesario para mantener los servicios? La respuesta es clara: no se podrán mantener.
El presupuesto para este año destina más del 34% a sanidad y si sumamos educación sube hasta el 55,8%. No es difícil darse cuenta de que si sumamos los gastos corrientes, el dinero destinado a inversiones es necesariamente muy escaso.
Ante esta situación y la que razonablemente podemos esperar sólo hay una solución: crear una Comunidad Autónoma que englobe a Castilla y León, Cantabria y Asturias. De esta manera no tendríamos riqueza, pero sí una representación parlamentaria importante y eso nos daría fuerza para negociar con el gobierno central en condiciones de igualdad con otras Comunidades.
Pero esta solución no será posible con nuestros actuales políticos controlados por los partidos políticos y sin un mínimo de representación personal, ni de independencia.
En pocos años alguna Comunidad tendrá que plantearse devolver al gobierno central las competencias en sanidad o alguna otra ante la falta de recursos para mantener el nivel de servicios. Asturias será (lo es ya) una de ellas.
domingo, 18 de enero de 2009
Asturias en la encrucijada
martes, 13 de enero de 2009
Gaza
Desde que se inició la ofensiva, ataque o como quiera llamarse, israelí contra Gaza observo cómo, al igual que ante cualquier otro hecho, de la naturaleza que sea, rápidamente se forman dos bandos a favor de unos y en contra de otros. Forman estas personas dos conjuntos disjuntos que aparecen siempre enfrentados sea cual sea el conflicto, debate, propuesta, programa, acto del gobierno o de la oposición.
Me llama mucho la atención cómo casi ninguna persona de uno de esos grupos puede estar en el otro cuando de otro hecho distinto se trata.
La situación es esperpéntica en muchos casos, y, si no fuera dramática, tantas veces, podría ser hasta divertida.
Una de las grandes virtudes de cualquiera de esos dos grupo es saber reconocer de inmediato de qué lado está la verdad, la razón y la justicia. Algo que a mí me deja literalmente boquiabierto. Problemas morales, humanos e incluso científicos discutidos durante siglos no les sugieren a estas personas la más mínima duda.
La situación que se está viviendo en Palestina es terrible y yo soy incapaz de saber quién tiene la razón y a pesar de las manifestaciones a favor y en contra o en contra y a favor, me inclino a pensar que a estas alturas del conflicto ya nadie tiene razón. Ha habido demasiados gobiernos de Israel empeñados en dinamitar la paz y en resolver el problema acabando con los palestinos. Ha habido demasiados dirigentes palestinos empeñados en bombardear cualquier intento de paz y en resolver el problema expulsando a los israelíes.
Como dice la famosa cita “en una guerra la primera víctima es la verdad” y esta guerra comenzó hace suficientes años como para que haya dado tiempo a que la verdad haya muerte varias veces.
No me preocupan Israel, ni Palestina. Me preocupan los palestinos y los israelíes que viven allí y que sufren el odio y la violencia, que son víctimas de ese odio y de esa violencia, porque han muerto, porque han perdido a un ser querido, porque han sido heridos o han visto destruida su casa o porque, sin haber sufrido nada de eso, ellos también han llegado a odiar y a usar la violencia o a defender su uso contra los otros.
Me preocupan las personas que viven allí y a las que tanto odio y tanta violencia les impide ver a su vecino como una persona si no lleva una etiqueta que lo identifique como uno de los suyos: israelí, judío, palestino, musulmán... La etiqueta decide si esa persona es de fiar, si es buena o mala, si puede vivir entre ellos.
Quiero ponerme en el lugar de una persona cualquiera que viva allí, un mecánico de coches, un fontanero, un panadero o un electricista; un maestro de escuela, un profesor de universidad, una madre, un padre, un abuelo o una abuela. Personas normales y corrientes que en cualquier otro lugar tendrían nuestras preocupaciones rutinarias, o no tanto, de una vida normal y que, por el hecho de vivir allí, les han negado esa normalidad. Algunos ya ni siquiera querrán la paz y habrán llegado a la conclusión de que sólo pueden sobrevivir si terminan con el enemigo.
Nadie debería salir a la calle a favor de unos o de otros. Nadie debería gritar consignas contra nadie. Nada que no sea la exigencia de la paz definitiva, del diálogo ininterrumpido hasta que se consiga la paz valdrá para nada ni ayudará a las personas que allí viven. Nada que no sea la condena sin paliativos de cualquier hecho violento les ayudará a construir un camino que les conduzca a alguna parte que no sea la destrucción y el odio.
El movimiento de todos esos manifestantes a favor de unos u otros debe convertirse en un grito único por la paz. Todo lo demás sólo sirve para aumentar el odio y la violencia que ya anida en exceso en los corazones de demasiada gente.
Es imprescindible construir la paz.
sábado, 3 de enero de 2009
El bus ateo
"Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida". Este es el lema de la campaña que la Unión de Ateos y Librepensadores en Cataluña está realizando en los autobuses urbanos de Barcelona. Esta campaña ya se hizo en varias ciudades de Gran Bretaña y es posible que se extienda a otras ciudades españolas. Aquí puedes ver más detalles de la noticia.
Tengo que reconocer que este lema me produce cierta confusión. ¿Es posible que tras esa Unión de Ateos y Librepensadores haya unos convencidos creyentes?. Me explicaré.
Decir que Probablemente Dios no existe es tanto como decir que probablemente existe, de modo que no sé muy bien cual es el objetivo de la campaña. Eso es en el fondo lo que piensa todo el mundo. Unos creemos que existe, otros creen que no existe y un número que yo creo cada vez mayor le trae al fresco la existencia o no de Dios. De modo que, ya digo, ese lema no aporta a nada a nadie.
La moraleja es aún más desconcertante: "deja de preocuparte y disfruta la vida". Yo creo en Dios y ello no me produce ninguna preocupación, ni me impide disfrutar de la vida, más bien creo que es al contrario, pero claro esto es sólo mi opinión.
¿Y aquellos que son ateos y no creen que Dios exista están preocupados por ello? No lo creo. ¿Qué habría de preocuparles? ¿algo que no existe? ¿les impide un ser inexistente disfrutar de la vida? Seguro que no.
Retomo mi idea inicial y sigo pensando que es muy posible que detrás de esa campaña se encuentre alguna confesión religiosa que busca remover las conciencias de la gente. Es algo así como esas campañas publicitarias que comienzan con un anuncio cebo que busca captar el interés de la gente para después revelar el producto que quieren anunciar.
Un producto dietético podría hacer una campaña similar con el lema "Probablemente no tengas sobrepeso. Deja de preocuparte y disfruta de la vida" Habría muchas personas que, en cuanto viesen el anuncio, correrían a pesarse, comprobarían su índice de masa corporal y decidirían, en consonancia con el mensaje del anuncio, que sí deben preocuparse porque el probablemente no tengas sobrepeso se ha convertido en la certeza de que sí se tiene y por tanto ya no pueden disfrutar de la vida.
En estos tiempos de incertidumbre una campaña impactante sería "Probablemente tu banco no haya quebrado, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". Seguro que esto sólo dejaría tranquilos a aquellos que tuviesen sus cuentas en números rojos.
Al final va a resultar que, como siempre se ha dicho, son los ateos los que más se preocupan de Dios.
Tengo que reconocer que este lema me produce cierta confusión. ¿Es posible que tras esa Unión de Ateos y Librepensadores haya unos convencidos creyentes?. Me explicaré.
Decir que Probablemente Dios no existe es tanto como decir que probablemente existe, de modo que no sé muy bien cual es el objetivo de la campaña. Eso es en el fondo lo que piensa todo el mundo. Unos creemos que existe, otros creen que no existe y un número que yo creo cada vez mayor le trae al fresco la existencia o no de Dios. De modo que, ya digo, ese lema no aporta a nada a nadie.
La moraleja es aún más desconcertante: "deja de preocuparte y disfruta la vida". Yo creo en Dios y ello no me produce ninguna preocupación, ni me impide disfrutar de la vida, más bien creo que es al contrario, pero claro esto es sólo mi opinión.
¿Y aquellos que son ateos y no creen que Dios exista están preocupados por ello? No lo creo. ¿Qué habría de preocuparles? ¿algo que no existe? ¿les impide un ser inexistente disfrutar de la vida? Seguro que no.
Retomo mi idea inicial y sigo pensando que es muy posible que detrás de esa campaña se encuentre alguna confesión religiosa que busca remover las conciencias de la gente. Es algo así como esas campañas publicitarias que comienzan con un anuncio cebo que busca captar el interés de la gente para después revelar el producto que quieren anunciar.
Un producto dietético podría hacer una campaña similar con el lema "Probablemente no tengas sobrepeso. Deja de preocuparte y disfruta de la vida" Habría muchas personas que, en cuanto viesen el anuncio, correrían a pesarse, comprobarían su índice de masa corporal y decidirían, en consonancia con el mensaje del anuncio, que sí deben preocuparse porque el probablemente no tengas sobrepeso se ha convertido en la certeza de que sí se tiene y por tanto ya no pueden disfrutar de la vida.
En estos tiempos de incertidumbre una campaña impactante sería "Probablemente tu banco no haya quebrado, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". Seguro que esto sólo dejaría tranquilos a aquellos que tuviesen sus cuentas en números rojos.
Al final va a resultar que, como siempre se ha dicho, son los ateos los que más se preocupan de Dios.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Zapatero no te abandonará a tu suerte
Llevo tiempo sintiendo un cierto vacío en el estómago cada vez que oigo a nuestro Z y demás personajes del gobierno decir sin sonrojarse que no va a abandonar a su suerte a los que sufran las consecuencias de la crisis. Y es que si algo me indigna sobremanera es la desfachatez de nuestros políticos para mentir sin que se les mueva un sólo músculo de la cara. Supongo que tenerlo petrificado ayuda en estos casos.
En la misa de este domingo en la parroquia de San Lorenzo, y no por primera vez, el párroco nos ha advertido de las dificultades que atraviesan algo más de cuarenta familias de la parroquia a las que Cáritas parroquial ayuda económicamente todos los meses a salir adelante. Las cifras aproximadas son que en las colectas mensuales en la citada parroquia, en favor de Cáritas, normalmente el primer domingo de cada mes, se recaudan unos 1.600 Euros (también es interesante saber que la recaudación ha disminuido últimamente) y que las ayudas a esas algo más de cuarenta familias asciende a unos 3.500 Euros. Según el sacerdote se les ayuda a pagar la renta y a resolver las necesidades más elementales y, seguramente que para solventar eventuales prejuicios, añadió que no se trataba de emigrantes, sino de familias gijonesas.
Para quien no sea de Gijón, hay que aclarar que la Parroquia de San Lorenzo está en el centro de la ciudad, no está en un barrio obrero, ni marginal, ni de población excesivamente envejecida. Es más, según dijo, alguna de esas familias lleva a sus hijos al catecismo de la parroquia, es decir, que son parejas jóvenes con niños pequeños.
Si esto ocurre en esta parroquia, ¿qué estará ocurriendo en otras parroquias de barrios más desfavorecidos? Se preguntaba el párroco.
Y esto mismo me pregunto yo. Y también me pregunto, si el próximo año todos coinciden en que será todavía peor, ¿qué ocurrirá el año que viene?.
Por eso, cuando escucho a Z decir que no van a abandonar a las personas a su suerte, ¿qué quiere decir exactamente? ¿que les dará la dirección de la parroquia más cercana? ¿quienes son los que realmente no están abandonando a la gente a su suerte? ¿el gobierno?
Las personas que pierden su trabajo cobran el subsidio por desempleo durante un tiempo, al que tienen derecho legalmente, y después una ayuda familiar que no resuelve las necesidades más elementales de una persona, menos de una familia. Todo eso no es concedido de manera graciable por Zapatero, ni siquiera por el gobierno, es algo a lo que tenemos derecho legalmente. Pero, a partir de ahí, ¿qué están haciendo nuestros gobernantes para no abandonar a esas personas a su suerte? Me gustaría mucho que nos lo explicaran despacito y claramente.
Hasta ahora sabemos que el gobierno ha establecido un plan de ayuda a los bancos porque era necesario generar liquidez, pero como no se atrevieron a establecer mecanismos de control se han encontrado con que los bancos tienen una desconfianza total en el futuro próximo de nuestra economía y siguen sin soltar un duro. ¿Falta de liquidez? Yo diría que exceso de miedo. Las ventas de coches han caído en picado, las de viviendas igualmente y el consumo también ha descendido espectacularmente. ¿Dónde está ese dinero que no se gasta? No todo se explica por el descenso de ingresos de las personas que se han ido al paro. Pues bien, ese dinero está en los bancos y éstos lo mantienen a buen recaudo sin atreverse a prestarlo porque no confían en que se lo vayan a devolver. La morosidad está aumentado rápidamente y no están dispuestos a asumir más riesgos. Y yo no puedo reprocharles nada. Pero lo que sí reprocho es que el gobierno en las dos subastas ya realizadas les haya adjudicado 18.000 millones de Euros. ¿Para qué? ¿A quién benefician? ¿No será que los bancos han ido a las sedes de los partidos con los recibos de los créditos que éstos tienen pendientes?. ¡Bah, seguro que no!
También ha dispuesto nuestro gobierno unos cuantos miles de millones de euros para que los ayuntamientos realicen obras que generarán empleo. Pero, no nos engañemos, empleo temporal, de corto recorrido y para realizar obras que, seguramente, muchas de ellas ni siquiera redundarán en beneficio de los ciudadanos, que somos los que pagamos todo eso. Ya he puesto el ejemplo del ayuntamiento de Gijón, que construirá dos campos de hierba sintética en la Escuela de Fútbol de Mareo, propiedad nominalmente del ayuntamiento, pero de uso exclusivo del Sporting de Gijón. ¿Ése es el mejor destino de nuestro dinero? ¿Cuántas obras como esas se realizarán por toda España?
Lamentable uso de nuestros impuestos. Cada vez más este nuevo despotismo de los partidos sigue con su máxima, falsa por supuesto, de todo para el pueblo pero sin el pueblo. La frase más exacta es todo el dinero del pueblo para lo que nosotros digamos.
Los impuestos siguen como están y subirán, claro, porque con ellos habrá que pagar todo este derroche y con ellos nuestro gobierno gasta cantidades de escándalo en medidas para reactivar la economía que no reactivan nada. Los impuestos municipales también suben muy por encima del IPC (el ayuntamiento de Gijón subirá sólo un 9% el IBI cada año durante los próximos diez años, cuatro veces más que la inflación admitida por el gobierno). El transporte urbano ha subido sus precios cuando los combustibles estaban por las nubes, pero, ahora que han bajado, los precios de los billetes no lo han hecho, ni lo harán.
Pero, tranquilos, que nadie se alarme, si alguien tiene problemas el gobierno, que para eso es socialista, seguirá ayudando a las bancos y a las empresas, y al que lo necesite le dará la dirección del centro de Cáritas más cercano.
Por cierto, la patronal sigue reclamando abaratar el despido para crear empleo. Supongo que pronto pedirán que suban los tipos de interés para que las empresas pidan más créditos, que suban los combustibles para mejorar el transporte o que aumente el impuesto de sociedades para crear más empresas. Son así, es su naturaleza. Creen que la economía de mercado es aquella en la que las empresas reciben toda clase de ayudas y subvenciones y los trabajadores un recurso de usar y tirar. Lo único que les produce cierto desasosiego es que no saben todavía quién comprará sus productos si los trabajadores se van al paro y no tienen dinero. Pero ya pensarán en eso en otro momento, que ahora están totalmente dedicados a sacar sus empresas adelante.
En la misa de este domingo en la parroquia de San Lorenzo, y no por primera vez, el párroco nos ha advertido de las dificultades que atraviesan algo más de cuarenta familias de la parroquia a las que Cáritas parroquial ayuda económicamente todos los meses a salir adelante. Las cifras aproximadas son que en las colectas mensuales en la citada parroquia, en favor de Cáritas, normalmente el primer domingo de cada mes, se recaudan unos 1.600 Euros (también es interesante saber que la recaudación ha disminuido últimamente) y que las ayudas a esas algo más de cuarenta familias asciende a unos 3.500 Euros. Según el sacerdote se les ayuda a pagar la renta y a resolver las necesidades más elementales y, seguramente que para solventar eventuales prejuicios, añadió que no se trataba de emigrantes, sino de familias gijonesas.
Para quien no sea de Gijón, hay que aclarar que la Parroquia de San Lorenzo está en el centro de la ciudad, no está en un barrio obrero, ni marginal, ni de población excesivamente envejecida. Es más, según dijo, alguna de esas familias lleva a sus hijos al catecismo de la parroquia, es decir, que son parejas jóvenes con niños pequeños.
Si esto ocurre en esta parroquia, ¿qué estará ocurriendo en otras parroquias de barrios más desfavorecidos? Se preguntaba el párroco.
Y esto mismo me pregunto yo. Y también me pregunto, si el próximo año todos coinciden en que será todavía peor, ¿qué ocurrirá el año que viene?.
Por eso, cuando escucho a Z decir que no van a abandonar a las personas a su suerte, ¿qué quiere decir exactamente? ¿que les dará la dirección de la parroquia más cercana? ¿quienes son los que realmente no están abandonando a la gente a su suerte? ¿el gobierno?
Las personas que pierden su trabajo cobran el subsidio por desempleo durante un tiempo, al que tienen derecho legalmente, y después una ayuda familiar que no resuelve las necesidades más elementales de una persona, menos de una familia. Todo eso no es concedido de manera graciable por Zapatero, ni siquiera por el gobierno, es algo a lo que tenemos derecho legalmente. Pero, a partir de ahí, ¿qué están haciendo nuestros gobernantes para no abandonar a esas personas a su suerte? Me gustaría mucho que nos lo explicaran despacito y claramente.
Hasta ahora sabemos que el gobierno ha establecido un plan de ayuda a los bancos porque era necesario generar liquidez, pero como no se atrevieron a establecer mecanismos de control se han encontrado con que los bancos tienen una desconfianza total en el futuro próximo de nuestra economía y siguen sin soltar un duro. ¿Falta de liquidez? Yo diría que exceso de miedo. Las ventas de coches han caído en picado, las de viviendas igualmente y el consumo también ha descendido espectacularmente. ¿Dónde está ese dinero que no se gasta? No todo se explica por el descenso de ingresos de las personas que se han ido al paro. Pues bien, ese dinero está en los bancos y éstos lo mantienen a buen recaudo sin atreverse a prestarlo porque no confían en que se lo vayan a devolver. La morosidad está aumentado rápidamente y no están dispuestos a asumir más riesgos. Y yo no puedo reprocharles nada. Pero lo que sí reprocho es que el gobierno en las dos subastas ya realizadas les haya adjudicado 18.000 millones de Euros. ¿Para qué? ¿A quién benefician? ¿No será que los bancos han ido a las sedes de los partidos con los recibos de los créditos que éstos tienen pendientes?. ¡Bah, seguro que no!
También ha dispuesto nuestro gobierno unos cuantos miles de millones de euros para que los ayuntamientos realicen obras que generarán empleo. Pero, no nos engañemos, empleo temporal, de corto recorrido y para realizar obras que, seguramente, muchas de ellas ni siquiera redundarán en beneficio de los ciudadanos, que somos los que pagamos todo eso. Ya he puesto el ejemplo del ayuntamiento de Gijón, que construirá dos campos de hierba sintética en la Escuela de Fútbol de Mareo, propiedad nominalmente del ayuntamiento, pero de uso exclusivo del Sporting de Gijón. ¿Ése es el mejor destino de nuestro dinero? ¿Cuántas obras como esas se realizarán por toda España?
Lamentable uso de nuestros impuestos. Cada vez más este nuevo despotismo de los partidos sigue con su máxima, falsa por supuesto, de todo para el pueblo pero sin el pueblo. La frase más exacta es todo el dinero del pueblo para lo que nosotros digamos.
Los impuestos siguen como están y subirán, claro, porque con ellos habrá que pagar todo este derroche y con ellos nuestro gobierno gasta cantidades de escándalo en medidas para reactivar la economía que no reactivan nada. Los impuestos municipales también suben muy por encima del IPC (el ayuntamiento de Gijón subirá sólo un 9% el IBI cada año durante los próximos diez años, cuatro veces más que la inflación admitida por el gobierno). El transporte urbano ha subido sus precios cuando los combustibles estaban por las nubes, pero, ahora que han bajado, los precios de los billetes no lo han hecho, ni lo harán.
Pero, tranquilos, que nadie se alarme, si alguien tiene problemas el gobierno, que para eso es socialista, seguirá ayudando a las bancos y a las empresas, y al que lo necesite le dará la dirección del centro de Cáritas más cercano.
Por cierto, la patronal sigue reclamando abaratar el despido para crear empleo. Supongo que pronto pedirán que suban los tipos de interés para que las empresas pidan más créditos, que suban los combustibles para mejorar el transporte o que aumente el impuesto de sociedades para crear más empresas. Son así, es su naturaleza. Creen que la economía de mercado es aquella en la que las empresas reciben toda clase de ayudas y subvenciones y los trabajadores un recurso de usar y tirar. Lo único que les produce cierto desasosiego es que no saben todavía quién comprará sus productos si los trabajadores se van al paro y no tienen dinero. Pero ya pensarán en eso en otro momento, que ahora están totalmente dedicados a sacar sus empresas adelante.
martes, 9 de diciembre de 2008
¿Políticos o forofos?
Publicaba La Nueva España de hace unos días un artículo de D. Iván Álvarez Raja, secretario de organización del PSOE de Gijón, titulado “New Deal”. No era de esperar que D. Iván criticara la labor del gobierno de Zapatero, pero su artículo superaba con creces la postura del militante convencido y contenía todos los ingredientes del forofo más acérrimo.
Decía a raíz del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo que había anunciado Zapatero que éste “está marcando la agenda y la iniciativa, no sólo a nivel nacional, sino internacional, entre los gobiernos europeos y americanos, preocupándose no sólo de Wall Street, sino también de main street. Que Obama tome nota.”
Casi nada al aparato. El mundo entero debe mirar asombrado cómo nuestro presidente del gobierno marca la agenda del mundo mundial y diseña los planes que sacarán a la economía de nuestro planeta del marasmo en el que está sumida.
Decía a raíz del Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo que había anunciado Zapatero que éste “está marcando la agenda y la iniciativa, no sólo a nivel nacional, sino internacional, entre los gobiernos europeos y americanos, preocupándose no sólo de Wall Street, sino también de main street. Que Obama tome nota.”
Casi nada al aparato. El mundo entero debe mirar asombrado cómo nuestro presidente del gobierno marca la agenda del mundo mundial y diseña los planes que sacarán a la economía de nuestro planeta del marasmo en el que está sumida.
En el párrafo anterior se atribuía a sí mismo y a otros sin identificar, pues hablaba de “algunos”, que ya habían advertido “hacía ya meses” de que la situación económica mundial “no podía ser más que el preludio de
grandes males si no se actuaba con rapidez”.
Lástima que no fuese capaz de convencer a Solbes o al mismo Zapatero de lo que se nos venía encima, y que éstos, hace meses, negaran sistemáticamente las dificultades y afirmaran que nuestra economía estaba mejor preparada que ninguna para salir adelante.grandes males si no se actuaba con rapidez”.
Más adelante decía en su artículo que los cuarenta y ocho millones que le corresponderán al municipio
de Gijón, sumados a los setenta del presupuesto municipal, van a suponer el revulsivo definitivo para este concejo y nos habla de arquitectos, ingenieros, empresas, gabinetes desempleados, en fin, un sin número de personas que
encontrarán su salvavidas en las obras que se acometerán gracias a los dineros que Zapatero tan sabiamente ha sabido poner a disposición de los ayuntamientos.
En sus propias palabras la cosa suena mucho mejor: “Si en el2009 ya estaban previstos más de 70 millones de euros de inversión municipal, toda una cifra récord viendo lo que pasa en otros lares, ahora tendremos otros 50 millones más para traer cuanto antes la recuperación económica que el mercado por sí solo no va a solucionar.”de Gijón, sumados a los setenta del presupuesto municipal, van a suponer el revulsivo definitivo para este concejo y nos habla de arquitectos, ingenieros, empresas, gabinetes desempleados, en fin, un sin número de personas que
encontrarán su salvavidas en las obras que se acometerán gracias a los dineros que Zapatero tan sabiamente ha sabido poner a disposición de los ayuntamientos.
Y finalizaba su artículo afirmando que “Sin duda, el año 2009 será el año de la recuperación. Lo será con el esfuerzo de todos , y con este nuevo reparto, este New Deal del presidente Zapatero, todos vamos a salir ganando cuando veamos nuevos parques y jardines, calles renovadas, equipamientos deportivos y culturales, nuevas iniciativas empresariales e
industriales, generación de empleo, actividad económica y vertebración de la
ciudad.”
Qué lastima que nadie se hubiera dado cuenta antes de que sólo necesitábamos 8.000 millones de Euros para salir de la crisis y poner a España y a todos sus municipios en la cima del mundo. Por ese precio habría valido la pena haberlo hecho ya el año pasado, o el anterior. Si se hubiera hecho hace cinco años, cuando Zapatero llegó al gobierno, descontada la inflación, nos habrá salido mucho más barato.industriales, generación de empleo, actividad económica y vertebración de la
ciudad.”
Este artículo venía en una de las primeras páginas del periódico y, si yo hubiera sido sensato, tendría que haberme dejado llevar por la euforia que me había contagiado el artículo del Sr. Álvarez Raja y, en lugar de seguir leyendo el periódico, tendría que haber corrido raudo y veloz a celebrar con el resto de mis conciudadanos el advenimiento del nuevo orden mundial liderado por Z. Pero seguí leyendo y lo que más me extrañó fue que los proyectos que se anunciaban con los dineros que Z nos había destinado consistían en un polideportivo, una guardería, se ampliaría el parque de Los Pericones, se harían dos campos de hierba artificial en Mareo (¿en nuestro Mareo? ¿en el que compró el Ayuntamiento al Sporting y donde se debe pagar para entrar a ver hasta un partido de benjamines si no eres socio del Sporting? ¿a ése que utiliza en exclusiva el equipo de nuestros amores sin abonar ni una modesta y simbólica
renta? Pues si, parece ser que en ese Mareo, no en la parroquia y para uso y disfrute de todos los gijoneses) y se mejoraría la cubierta de El Molinón.
Y con esto y un bizcocho se terminó la gran inversión del siglo y la nunca vista recuperación económica.renta? Pues si, parece ser que en ese Mareo, no en la parroquia y para uso y disfrute de todos los gijoneses) y se mejoraría la cubierta de El Molinón.
Pero aún seguí leyendo, y se hablaba un día más de la revisión catastral y se recordaba que, salvo errores, que se procurarían subsanar, el IBI sólo debería subir un 9% el próximo año, y así cada año durante diez. Es decir que el IBI, el año próximo, sólo subirá cuatro veces más que la inflación prevista para este año que estamos a punto de finalizar.
Y aún leí más, y llegué a las páginas de economía y en ellas nos decían que Naval Gijón cerraba definitivamente gracias a la maravillosa gestión de PYMAR, que es un ente público destinado a gestionar astilleros en crisis y que, vista la gestión, con Naval Gijón cualquiera desearía que gestionase todas las empresas en crisis de nuestro país. ¡Qué tome nota Obama! para resolver los problemas de General Motors o Ford. Y todavía más. El otro astillero de nuestra bahía perdía la construcción de varios barcos que se harán en otros astilleros de la empresa. No está de más recordar que este astillero fue privatizado por el gobierno de Zapatero ante el silencio ominoso de nuestros políticos locales y, seguramente, en contra de la opinión del Sr. Álvarez Raja, pues como él afirma en su artículo “(…)era necesario recuperar el papel de lo colectivo frente al imperio falsamente liberal del mercado libre en el que no se premia a los mejores, sino
a los más pillastres (…)”
Su labor contraria a la privatización de este astillero debió de ser tenaz, pero callada, porque aunque debo reconocer que no lo sigo con la devoción que debiera, no recuerdo haber leído ningún artículo suyo en contra de esa medida. ¡Qué raro!a los más pillastres (…)”
En fin, y para terminar, que las noticias económicas venían, desgraciadamente, a poner las cosas en su sitio.
El pasado treinta de noviembre, el que, a estas alturas, considero ya mi amigo, D. Iván publicaba otro artículo que titulaba con la frase que Clinton dedicó a Bush padre “Es la economía, estúpido”. Pues bien, yo termino parafraseando a Clinton, pero me ahorraré el insulto: ¡es la realidad, Iván!.jueves, 4 de diciembre de 2008
Otra vez ETA
Otra vez. Otra persona más asesinada.
Para su familia y amigos no será otra vez, ni una más. Será “la vez” y “la persona”: esposo, padre, tío, amigo.
A los que, como yo, lo vemos de lejos, no nos duele como a ellos. No podemos sentir, por mucho que queramos, lo que puedan sentir ellos.
Yo no soy capaz de entender qué puede sentir por dentro una persona que acaba de perder a su amigo o a su compañero de partida de cada día y continúa con su rutina como si nada.
Lo malo de todo eso, es que todos esos estudiantes no actúan así de manera espontánea, sino que son los “cachorros” de organizaciones políticas, muchas de las cuales tienen representación parlamentaria y se presentan ante la sociedad como partidos democráticos sin tacha. Todas esas algaradas que se montan en las universidades para agredir a unos y escuchar respetuosos y embelesados a otros, están perfectamente organizadas y entran dentro de la actividad “política” habitual de grupos radicales extremistas y no tan extremistas, antisistema y no tan antisistema, que se dedican a alimentar a la bestia que seguramente un buen día intentará, una vez más, devorarnos a todos.
Para su familia y amigos no será otra vez, ni una más. Será “la vez” y “la persona”: esposo, padre, tío, amigo.
A los que, como yo, lo vemos de lejos, no nos duele como a ellos. No podemos sentir, por mucho que queramos, lo que puedan sentir ellos.
Yo no soy capaz de entender qué puede sentir por dentro una persona que acaba de perder a su amigo o a su compañero de partida de cada día y continúa con su rutina como si nada.
Esa es la cuestión, “como si nada”. No es que no haya ocurrido nada, sino que
él continúa como si nada hubiera ocurrido.
Estoy seguro de que los daños que ese comportamiento, necesariamente fingido, quizás producto del miedo, produce en lo más hondo de la persona, hiere su alma gravemente.él continúa como si nada hubiera ocurrido.
Los que leemos la noticia como una desgracia más de las tantas que nos cuenta el periódico cada día, no podemos comprender qué puede sentir un habitante de esa localidad que sabe que
entre sus vecinos, quizás uno de su escalera, está el que ha facilitado fotografías, hábitos y todos los datos necesarios para los que debían cometer el asesinato.
No podemos entender que el lugar más representativo de la localidad esté ocupado por una persona que permanece impasible ante la muerte violenta de un convecino. Pero podemos entender menos que haya podido tener votos suficientes, primero, para salir elegido concejal y luego para ser votado como alcalde.entre sus vecinos, quizás uno de su escalera, está el que ha facilitado fotografías, hábitos y todos los datos necesarios para los que debían cometer el asesinato.
¿Quién pude entender que en el siglo XXI se mate a una persona porque su empresa está construyendo una vía férrea?
¿Cómo es posible que alguien acabe con la vida de una persona porque piensa distinto?¿Cómo puede ser que después de cuarenta años de terrorismo aún veamos cómo algunos muestran su estupor porque la víctima era “de aquí de toda la vida”?
Los que estamos lejos no podemos entenderlo.Pero, ¿cómo es posible que lo entiendan, justifiquen y apoyen tantos que están tan cerca?
Mientras tanto, en la capital del reino, en una universidad, un grupo de alumnos llamaba fascista a un exministro. Por supuesto, no tuvieron un instante para condenar el asesinato de un compatriota cuatrocientos kilómetros más al norte, supongo que estaban muy ocupados felicitándose por su gran hazaña de la mañana. Quizás les parece más cómodo gritar fascista y montar un numerito vestidos de naranja, sabiendo como saben con toda seguridad que no les va a suponer ni el más mínimo inconveniente, que salir dando la cara para afear la conducta de una banda de asesinos. Son capaces de compadecer a los presos de Guantánamo, pero incapaces de conmoverse con el sufrimiento y la muerte de un compatriota. ¡Qué extraña sensibilidad la de algunos! Quizás piensen que los que matan a otras personas son demócratas de pata negra.Lo malo de todo eso, es que todos esos estudiantes no actúan así de manera espontánea, sino que son los “cachorros” de organizaciones políticas, muchas de las cuales tienen representación parlamentaria y se presentan ante la sociedad como partidos democráticos sin tacha. Todas esas algaradas que se montan en las universidades para agredir a unos y escuchar respetuosos y embelesados a otros, están perfectamente organizadas y entran dentro de la actividad “política” habitual de grupos radicales extremistas y no tan extremistas, antisistema y no tan antisistema, que se dedican a alimentar a la bestia que seguramente un buen día intentará, una vez más, devorarnos a todos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Zapatero descree del intervencionismo
Ante la crisis que arrecia y que nadie sabe explicar, los gobiernos toman medidas que consisten, casi exclusivamente, en destinar miles de millones de euros para ayudar a los bancos y a las empresas de algunos sectores. Da pavor ver con que alegría se anuncian esas medidas y nadie explica por qué, si el año pasado o hace dos años se hablaba de aumentar las pensiones o el salario mínimo interprofesional, enseguida todos nos explicaban que eso no se podía hacer, porque que si los recursos son limitados, que si subía la inflación, que si no se podían subir los impuestos y bla, bla, bla. Sin embargo ahora parece que todo eso ya no importa y se pueden destinar miles de millones de euros para dinamizar la economía. Dicen. Y yo digo, ¿por qué ese dinero que se da a los bancos no se nos da a nosotros?. Si es para animar el consumo nosotros hemos demostrado que sabemos consumir muy bien, quiero decir, mucho, y seguro que, sobre todo en estas fechas navideñas, sabríamos gastarlo todo bien alegremente.
No soy capaz de entender por qué se da dinero a los bancos para que tengan liquidez (¡pobres!) y nos lo puedan prestar con sus buenos intereses, y no nos lo dan a nosotros para que lo gastemos directamente. O, ya puestos, podría prestárnoslo el estado y pagarle a él los intereses, en lugar de hacerlo a los bancos.
Bueno, ya sé que todo esto que digo deben de ser grandes tonterías, porque los sesudos hombres que nos gobiernan y los no menos sesudos empresarios que han sabido llevar a sus grandes empresas al borde de la catástrofe están todos de acuerdo en que esto es lo que hay que hacer y que aún se necesitan más ayudas y más dinero para que toda esta maquinaria siga funcionando, porque si no ¿a dónde iremos a parar? o mejor dicho, porque si no todos pararemos e iremos derechitos a las listas del paro. Y claro, como las empresas no quieren vernos en tan penosa situación le piden dinero al gobierno para poder mantener sus empresas funcionando y conservar así nuestros puestos de trabajo. Que ellos son muy buenos y lo hacen por eso y no por otros motivos. Ya se sabe que los empresarios sólo quieren crear riqueza... no, no para ellos, ¡como sois!, quieren crear riqueza para el país; ¡si ellos son muy austeros y se conforman con cualquier cosa!
Y está muy bien, ¡qué caramba! El estado nos exprime a base de impuestos, que destinará a las empresas y bancos para mantener este bonito sistema de libre mercado (ja, ja). Las empresas y los bancos a cambio nos mantienen en nuestros puestos de trabajo (no a todos, ya se sabe, que la empresas no son centros de caridad y están para ganar dinero) para que podamos, con nuestro salario, comprar los productos que fabrican, pagar los préstamos que necesitamos para comprarlos, que con el salario no se puede comprar todo sin endeudarse, y pagar los impuestos que sean necesarios para que esas empresas y esos bancos puedan seguir funcionando y ganando dinero, claro, que las empresas están para ganar dinero. Si lo ganan porque las cosas van bien, pues eso, y si no lo ganan porque las cosas van mal, pues para eso estamos nosotros, porque las empresas no son instituciones benéficas, pero nosotros sí que somos personas caritativas que ayudamos a las empresas a salir adelante.
Y si una empresa rusa, por ejemplo, Lukoil, quiere hacerse con nuestra principal petrolera, digamos que Repsol, ¿tendría que hacer algo el gobierno para evitarlo y que siga siendo española? No, no y no. Porque nuestro presidente Z descree del intervencionismo (ja, ja, ja).
No soy capaz de entender por qué se da dinero a los bancos para que tengan liquidez (¡pobres!) y nos lo puedan prestar con sus buenos intereses, y no nos lo dan a nosotros para que lo gastemos directamente. O, ya puestos, podría prestárnoslo el estado y pagarle a él los intereses, en lugar de hacerlo a los bancos.
Bueno, ya sé que todo esto que digo deben de ser grandes tonterías, porque los sesudos hombres que nos gobiernan y los no menos sesudos empresarios que han sabido llevar a sus grandes empresas al borde de la catástrofe están todos de acuerdo en que esto es lo que hay que hacer y que aún se necesitan más ayudas y más dinero para que toda esta maquinaria siga funcionando, porque si no ¿a dónde iremos a parar? o mejor dicho, porque si no todos pararemos e iremos derechitos a las listas del paro. Y claro, como las empresas no quieren vernos en tan penosa situación le piden dinero al gobierno para poder mantener sus empresas funcionando y conservar así nuestros puestos de trabajo. Que ellos son muy buenos y lo hacen por eso y no por otros motivos. Ya se sabe que los empresarios sólo quieren crear riqueza... no, no para ellos, ¡como sois!, quieren crear riqueza para el país; ¡si ellos son muy austeros y se conforman con cualquier cosa!
Y está muy bien, ¡qué caramba! El estado nos exprime a base de impuestos, que destinará a las empresas y bancos para mantener este bonito sistema de libre mercado (ja, ja). Las empresas y los bancos a cambio nos mantienen en nuestros puestos de trabajo (no a todos, ya se sabe, que la empresas no son centros de caridad y están para ganar dinero) para que podamos, con nuestro salario, comprar los productos que fabrican, pagar los préstamos que necesitamos para comprarlos, que con el salario no se puede comprar todo sin endeudarse, y pagar los impuestos que sean necesarios para que esas empresas y esos bancos puedan seguir funcionando y ganando dinero, claro, que las empresas están para ganar dinero. Si lo ganan porque las cosas van bien, pues eso, y si no lo ganan porque las cosas van mal, pues para eso estamos nosotros, porque las empresas no son instituciones benéficas, pero nosotros sí que somos personas caritativas que ayudamos a las empresas a salir adelante.
Y si una empresa rusa, por ejemplo, Lukoil, quiere hacerse con nuestra principal petrolera, digamos que Repsol, ¿tendría que hacer algo el gobierno para evitarlo y que siga siendo española? No, no y no. Porque nuestro presidente Z descree del intervencionismo (ja, ja, ja).
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